El Dureza del Oficio: Presión, Liderazgo y Bienestar en la Cocina Profesional
La Presión como Norma: Un Desafío Compartido
En la cocina, las órdenes se gritan, los platos se rompen y los ánimos se desbordan en medio de servicios imposibles. Esa sensación de estar siempre al borde del colapso no es exclusiva de la ficción.
El chef Irak Roaro reconoce que la presión existe en todas partes: “Desde una cafetería hasta un fine dining. Solo que se escala y se monetiza diferente”. Aquí, en México el contraste es aún más áspero: “Un cocinero gana tres veces menos que en Estados Unidos, por ejemplo”.
Él mismo sintió cómo la exigencia se volvía insostenible: “Tuve momentos que fueron una montaña rusa emocional. En la búsqueda de una validación exterior en lugar de interior llegué a tener problemas de adicciones (alcohol y drogas) y cuando estás abajo, levantarte es muy difícil, no imposible, pero sí muy difícil”. Reconoce que su aprendizaje incluso sigue evolucionando: “A mis 41 años apenas me siento listo para liderar. Esa evolución tiene que permear en todo: en lo profesional, lo familiar, tu círculo social”.

Ayo Edebiri como Sydney Adamu, Liza Colon-Zayas como Tina.
Para la chef Josefina González, el momento de quiebre fue tan ineludible como el encierro en un congelador que asfixia: “Los ataques de pánico me hicieron detenerme. Aprendí que cuidarla es la base para manejar el estrés y mantener la estabilidad”.
Por su parte, el chef Javier Cerrillo recuerda otro tiempo donde esa tensión se aceptaba sin cuestionarse: “Yo a veces extraño ese estrés, esa ansiedad. Antes era cotidiano”. Pero abrir su propio restaurante le enseñó algo más duro: “Pensé que sería más sencillo lograr la aceptación del público, es duro darte cuenta de que has perdido el foco sobre que cocinas para alguien más”.
Jeremy Allen White como Carmen ‘Carmy’ Berzatto. Para el chef Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste. Para Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste. Para Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste. Para Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste. Para Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste. Para Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste. Para Roaro lo tiene claro: “Tu equipo es tu pilar más fuerte. Hay que preocuparse genuinamente por ellos. Si no, te estancas”. Reconoce que el crecimiento también está en abrirse a otras ideas: “A veces ya no tienes más elementos para enseñar, así que jalas a alguien con otro estilo, otra inspiración”. La chef Josefina pone el acento en la comunicación, ese puente que tantas veces se quiebra en una cocina exigente: “Hay que crear espacios donde los cocineros se sientan escuchados y valorados. Darles sentido de pertenencia”. Cerrillo, en cambio, advierte contra ser vendedor de sueños a medias: “Se les ha vendido a las nuevas generaciones demasiado humo. Llevan a ser famosos más que cocineros. Y ahí se genera mucha frustración”. En un entorno donde la presión es norma, nadie enseña a manejar el desgaste.



