La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha expresado públicamente su desacuerdo con la estrategia del gobierno de Estados Unidos en relación al narcotráfico, específicamente en el caso de Ovidio Guzmán López. Esta situación ha generado un debate sobre la coherencia de las políticas antinarcóticas y la cooperación internacional en materia de justicia.
En su conferencia matutina, Sheinbaum cuestionó la postura de Washington al señalar que, si bien los cárteles mexicanos son considerados organizaciones terroristas por Estados Unidos, se mantienen negociaciones con sus líderes. Esta contradicción, según la Presidenta, pone en duda la efectividad de la política de “no trato con terroristas” que ha sido promovida por el gobierno mexicano.
El caso de Ovidio Guzmán López, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán, ha sido central en este debate. Guzmán López fue extraditado a Estados Unidos en septiembre de 2023, tras una larga etapa de evasión y operaciones de las autoridades mexicanas. Inicialmente se declaró no culpable, pero posteriormente firmó un documento en el que acepta los cargos de narcotráfico y asociación delictuosa. Actualmente, su proceso se está llevando a cabo en la Corte del Distrito Norte de Illinois, además de enfrentar cargos en Nueva York y el Distrito de Columbia. El gobierno mexicano ha manifestado que no tiene conocimiento de los términos específicos del acuerdo judicial que Guzmán López habría pactado con las autoridades estadounidenses, aunque ha dejado claro que si se mencionan nombres de personas mexicanas presuntamente implicadas en el caso, deberán presentarse pruebas ante la Fiscalía General de la República (FGR) para que se proceda legalmente.
La situación se complica aún más por la falta de transparencia en las negociaciones entre ambos países. Si bien el gobierno mexicano ha insistido en que no tiene conocimiento de los términos del acuerdo, la práctica de negociar con líderes de cárteles ha sido una constante en las relaciones bilaterales. Esta estrategia, aunque a menudo resulta exitosa a corto plazo para debilitar la estructura delictiva, también puede ser vista como una forma de “tolerancia” que perpetúa el problema del narcotráfico a largo plazo.
En relación con la situación en Sinaloa, donde se concentra gran parte del poderío del cártel de los hermanos Guzmán, Sheinbaum descartó un aumento en el despliegue de fuerzas de seguridad. Sin embargo, reiteró el compromiso del gobierno mexicano con la coordinación y colaboración con las autoridades federales y locales en materia de seguridad. Esta estrategia busca mantener un equilibrio entre la lucha contra el narcotráfico, la prevención del crimen organizado y el respeto a los derechos humanos.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos está negociando con Ovidio Guzmán López? El gobierno estadounidense busca obtener información y cooperación del narcotraficante para debilitar la estructura del cártel de los hermanos Guzmán y desmantelar sus operaciones.
- ¿Qué ha dicho el gobierno mexicano sobre las negociaciones? El gobierno de Sheinbaum ha manifestado que no tiene conocimiento de los términos del acuerdo, pero exige pruebas ante la FGR si se mencionan nombres mexicanos.
- ¿Qué medidas está tomando México en relación con el caso? Se mantiene la coordinación con las autoridades federales y locales, sin un aumento en el despliegue de fuerzas de seguridad en Sinaloa.
- ¿Por qué se considera a los cárteles como organizaciones terroristas? Debido a la violencia que generan, el impacto en la sociedad y la amenaza a la seguridad nacional.



