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Repensando la Política del Dinero: ¿Debería el Dinero Ser una Herramienta Democrática?

El Debate sobre la Independencia de los Bancos Centrales y su Impacto en la Democracia

FREIBURGO – Las sociedades democráticas se basan en elecciones libres y justas, un poder judicial independiente e imparcial que resuelva disputas sin importar la identidad de las partes. Para que una democracia haga honor a su nombre, las leyes deben aplicarse con imparcialidad y sin interferencia del ejecutivo, el legislativo o los tribunales (con algunas excepciones). Pero ¿ocurre lo mismo con la administración del dinero de una democracia? Si los bancos centrales independientes y tecnocráticos no promueven la democracia, ¿cómo debería gestionarse la política monetaria? Hasta hace poco, formular estas preguntas se consideraba una herejía. La opinión general era que los bancos centrales debían estar a cargo de la política monetaria y ser independientes de la interferencia del ejecutivo, el legislativo e incluso los tribunales (con algunas excepciones).

Un Debate Histórico y Actual

El debate sobre la gestión del dinero y su relación con la democracia tiene una larga historia. En la década de 1870, el Congreso de Estados Unidos debatió cuestiones como la cantidad de dinero bancario frente al dinero público que debía haber en el sistema, si la emisión de dinero debía o no estar vinculada a un patrón metálico y cuál era la mejor manera de satisfacer las necesidades sociales y políticas a través de la política monetaria. En aquella época se entendía claramente que la política monetaria era una herramienta fundamental en el arsenal de la política. Antes de la creación de la Reserva Federal en 1913, los bancos centrales solían ser entidades privadas con mandatos que iban más allá de la estabilidad de precios, a menudo influenciados por intereses políticos y económicos.

La Independencia como Mito?

El mandato de estabilidad de precios invoca la idea de que la política monetaria es un asunto tecnocrático que conviene dejar en manos de expertos ajenos a la política partidista. Sin embargo, la política monetaria tiene inevitablemente efectos distributivos. Por ejemplo, los acreedores pierden con la inflación, pero ganan con tasas de interés más altas; las políticas de austeridad pueden reducir la deuda, pero aumentan el desempleo, a menudo con resultados perjudiciales para la política democrática. Si bien se ha argumentado que la independencia de los bancos centrales es crucial para evitar presiones políticas, el hecho es que estos a menudo se han visto influenciados por las finanzas y la expansión del sector bancario, en lugar de servir a los ciudadanos.

La Expansión de las Finanzas y la Subordinación de los Bancos Centrales

Tras la crisis financiera global de 2008, los bancos centrales, los ministros de finanzas y los reguladores prometieron que no permitirían que volviera a ocurrir. Estos compromisos se han visto desmentidos por el hecho de que, bajo la supervisión de los mismos organismos, la banca paralela no se ha contraído, sino que se ha expandido, con activos que totalizaron 238.8 billones de dólares en 2024, frente a los 62 billones de dólares de 2007. Los bancos centrales han hecho comparativamente poco para aliviar el sufrimiento de empleados y deudores. Subieron las tasas de interés cuando repuntó la inflación, a pesar de que factores como los efectos prolongados de la crisis del COVID-19 en China y la invasión rusa de Ucrania sugerían que los cuellos de botella de la oferta, que son impermeables a la política monetaria, desempeñaban un papel fundamental en el alza de los precios.

Preguntas y Respuestas Clave

  • ¿Por qué es importante la independencia de los bancos centrales? La independencia ayuda a evitar que las decisiones monetarias estén influenciadas por presiones políticas o intereses especiales, lo que podría llevar a políticas que no son óptimas para la economía en general.
  • ¿Por qué los bancos centrales se han visto influenciados por las finanzas? Los bancos centrales a menudo han apoyado la expansión del sector bancario y de las finanzas, lo que ha llevado a políticas monetarias que favorecen el crecimiento financiero en lugar de servir al interés público.
  • ¿Es posible que la política monetaria sea una herramienta democrática? Sí, se argumenta que el dinero podría ser una herramienta para la democracia si se gestiona con un enfoque en las necesidades y el bienestar de los ciudadanos, en lugar de simplemente apoyar el crecimiento financiero.
  • ¿Qué se puede hacer para asegurar que la política monetaria sirva a los ciudadanos? Se sugiere repensar cómo se gestiona el dinero, asegurando que quien asume esta función no esté absorbido por las finanzas y priorizando el interés público.

Conclusión: Un Nuevo Acuerdo Monetario

Si los bancos centrales no sirven a la ciudadanía, sino que están más sujetos a las finanzas, ¿qué se puede hacer? Destruir la independencia de los bancos centrales no es una buena idea, ya que es más probable que provoque otra crisis y no que resuelva el problema subyacente. Sin embargo, esto no significa que debamos preservar el sistema existente en lugar de buscar un nuevo acuerdo monetario. El debate sobre si la política monetaria debe ser una herramienta democrática es fundamental para asegurar que el dinero sirva a los ciudadanos y no solo al sector financiero.

Katharina Pistor, profesora de Derecho Comparado en la Facultad de Derecho de Columbia, es autora de El Código del Capital: Cómo la ley crea riqueza y desigualdad (Princeton University Press, 2019).

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