Con su última revisión estratégica, el Banco Central Europeo (BCE) se ha embarcado en lo que podría ser su transformación más profunda desde su creación en 1998. Aunque no lo ha formulado explícitamente en estos términos, el BCE se está alejando de un enfoque estrictamente basado en reglas para adoptar una mayor discrecionalidad a la hora de establecer las prioridades de su política monetaria. Este cambio, aunque bienvenido, también conlleva riesgos significativos.
Un Enfoque Más Flexible: De las Reglas a la Discrecionalidad
A primera vista, los cambios en el marco de políticas del BCE pueden parecer relativamente modestos. El objetivo de inflación a mediano plazo sigue siendo el 2% y se mantiene el principio de simetría, según el cual las tasas por encima o por debajo de la meta son igualmente indeseables. Sin embargo, el cambio más significativo radica en la forma en que el BCE define y cumple su mandato. Si bien los tratados de la Unión Europea establecen que la estabilidad de precios es el único objetivo del BCE, los responsables de la política monetaria tienen un amplio margen de discrecionalidad para interpretar ese objetivo.
Sopesando los Riesgos: Un Gestor de Riesgos en el Horizonte
Según su estrategia actualizada, el BCE evaluará la proporcionalidad de sus decisiones sopesando los beneficios de sus políticas frente a los posibles costos y riesgos para la economía real y el sistema financiero. Las decisiones de política monetaria ya no se guiarán exclusivamente por “la trayectoria más probable de la inflación”. En su lugar, el BCE operará como gestor de riesgos. Esta medida le permite al BCE abstenerse de implementar medidas monetarias que, aunque necesarias para mantener la estabilidad de precios a mediano plazo, pueden tener graves efectos secundarios o resultar en su mayor parte ineficaces.
Desviaciones y Persistencia: Una Nueva Mentalidad
En su discurso de presentación de la nueva estrategia, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, subrayó que tales desviaciones solo se permitirían si las expectativas de inflación se mantuvieran bien ancladas. Lagarde argumentó que una respuesta política “persistente” podría sustituir a una “contundente”. En otras palabras, el BCE podría favorecer las alzas graduales y sostenidas de las tasas de interés frente a las subidas bruscas.
El Riesgo de la Desviación: Lecciones del Pasado
Sin embargo, este razonamiento es fundamentalmente erróneo, ya que los dos enfoques difieren en su eficacia -especialmente durante las crisis, cuando las disyuntivas se hacen más evidentes y aumenta el costo de la inacción-. Entre 2015 y 2019, por ejemplo, el entonces presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, criticó repetidamente las compras de bonos a gran escala del BCE, que llevaron los rendimientos de los bonos soberanos alemanes a territorio negativo, desestabilizaron los mercados financieros y aumentaron la presión sobre las instituciones financieras.
Más Allá de la Inflación: Un Mandato Ampliado
Las críticas de Weidmann estaban bien fundadas, pero el anterior marco de políticas del BCE no preveía ningún mecanismo para sopesar tales consecuencias con los objetivos de estabilidad económica o financiera. Con su nueva estrategia, el banco central dispone de las herramientas necesarias para trazar un rumbo diferente en situaciones similares.
Un Mundo en Constante Cambio: La Necesidad de Flexibilidad
La estrategia revisada del BCE refleja las realidades de una economía global marcada por perturbaciones frecuentes, desde crisis financieras y de deuda hasta pandemias, conflictos geopolíticos, alzas de los precios de la energía y desastres ambientales. En el mundo actual, no es realista esperar que los bancos centrales mantengan la estabilidad de precios en todo momento utilizando herramientas convencionales, especialmente cuando al hacerlo corren el riesgo de sufrir importantes daños colaterales y de socavar la confianza de los ciudadanos.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Qué significa la nueva estrategia del BCE? Significa que el BCE está dispuesto a considerar factores más allá de la inflación al tomar decisiones de política monetaria, evaluando los riesgos y beneficios de diferentes enfoques.
- ¿Por qué es importante esta nueva estrategia? Porque el mundo actual está lleno de incertidumbres y desafíos que requieren una respuesta más flexible y adaptable que las políticas tradicionales.
- ¿Qué factores se tendrán en cuenta además de la inflación? Se considerarán aspectos como la estabilidad financiera, el empleo y el crecimiento económico.
- ¿Existe riesgo de que esta flexibilidad lleve a decisiones erróneas? Sí, existe el riesgo de que la discrecionalidad excesiva pueda conducir a desviaciones de los objetivos de estabilidad de precios.
- ¿Cómo se evitará la pérdida de credibilidad? Mediante una comunicación clara y transparente sobre los principios que guían las decisiones del BCE.
El Doble Mandato: Lecciones de Estados Unidos
Con su nueva estrategia, el BCE ha dado un paso audaz y necesario que reconoce la realidad de un mundo multipolar y propenso a las crisis. Pero ahora debe articular claramente cómo evaluará las posibles compensaciones, en qué condiciones podría apartarse de sus respuestas políticas tradicionales y cómo planea garantizar que una mayor discrecionalidad no socave su eficacia.
Riesgos de la Flexibilidad: Pérdida de Credibilidad, Comunicación y Dominación Fiscal
- Pérdida de credibilidad: Si las acciones del BCE parecen erráticas, la confianza en su compromiso con la estabilidad de precios puede flaquear.
- Falta de comunicación: Desacuerdos internos dentro del Consejo de Gobierno pueden dificultar el consenso y crear incertidumbre en los mercados.
- Dominación fiscal: Presión política para favorecer una política monetaria más laxa, lo que podría conducir a una forma de dominación fiscal.
Solo combinando flexibilidad estratégica con mayor transparencia y una comunicación clara el BCE podrá proteger su independencia y satisfacer las crecientes demandas de una economía global cada vez más inestable. Su credibilidad -y su influencia- dependen de ello.
El autor
Marcel Fratzscher, ex alto ejecutivo del Banco Central Europeo, es presidente del grupo de expertos DIW Berlin y profesor de Macroeconomía y Finanzas en la Universidad Humboldt de Berlín.
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