El Primer Año del Gobierno Sheinbaum
La presidenta Claudia Sheinbaum ha recurrido repetidamente a las palabras “perseverancia” y “ejecución” en su primer informe de gobierno. Junto con la retórica habitual de “transformación”, “bienestar” y los “excesos de la oscura noche neoliberal”, ha presentado un panorama de logros, aunque estos se ven empañados por la realidad cotidiana de los mexicanos.
Logros en Papel vs. Realidad
El informe de gobierno, como es previsible, se limitó a enumerar logros. Si bien algunos son genuinos, otros son meras promesas o proyectos que aún no se han materializado: automóviles eléctricos inexistentes, plantas de energía sin operar y hospitales y viviendas sin cimientos. Si todo fuera cierto, la burocracia mexicana, conocida por su lentitud y ineficacia, habría logrado en solo once meses lo que otros países alcanzarían en varios años. La administración pública insiste en la necesidad de objetivos medibles y verificables, pero una cascada de cifras sin contexto ni comparación ilumina poco. La reducción de la pobreza pierde sentido cuando millones de personas siguen sin acceso a servicios básicos de salud y educación de calidad. Un paciente con cáncer que espera meses para obtener una cita en el Seguro Social o los más de seis millones de niñas, niños y jóvenes entre tres y 18 años que permanecen fuera de la escuela revelan la distancia entre los datos y la vida cotidiana. Sin esa perspectiva, las cifras pierden peso, aunque el auditorio oficialista las aplaude complaciente.
La Política Exterior y la Relación con Estados Unidos
A pesar de los desafíos internos, la administración Sheinbaum ha mantenido una política exterior centrada en la relación con Estados Unidos. Tras las reformas impulsadas por Morena, se ha buscado mantener un diálogo y cooperación con la potencia norteamericana. México, junto con China, ha logrado posponer algunas de las medidas arancelarias más agresivas impulsadas por Donald Trump. Sin embargo, este respiro se explica menos por la pericia diplomática que por la lógica inquebrantable de una integración económica que impone sus propios ritmos y dependencias. La relación con Estados Unidos ha terminado por pulir la imagen pública de Sheinbaum, recibiendo aplausos en el exterior –como los de la actriz Jessica Chastain–. No obstante, desde mi perspectiva, esas miradas reflejan un espejo empañado: un retrato amable, sin claroscuros.
Desafíos Internos y la Necesidad de Perseverancia
Dentro del país, la situación es diferente: la inseguridad, la carestía y la violencia son problemas persistentes. Ante este panorama, el mensaje presidencial se aferra a la repetición: la narrativa de la transformación y la promesa convertida en letanía: “vamos bien y vamos a ir mejor”. La política es un péndulo caprichoso que puede golpear en cualquier dirección. En ese vaivén, la perseverancia no es un adorno retórico –como en el discurso presidencial–, sino una coraza necesaria para contener el golpe.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cuál es el principal mensaje que ha repetido la presidenta Sheinbaum? La palabra “perseverancia” y la idea de una transformación continua.
- ¿Cómo se presentan los logros del gobierno? Principalmente a través de una lista de logros, algunos reales y otros meras promesas.
- ¿Cuál es la relación con Estados Unidos? Se ha mantenido una política de diálogo y cooperación, buscando posponer medidas arancelarias agresivas.
- ¿Qué desafíos enfrenta el gobierno? La inseguridad, la carestía y la violencia persisten en el país.
- ¿Qué significa “perseverancia” en este contexto? Significa mantener el rumbo y la estrategia a pesar de los desafíos internos y externos.



