El Servicio Sismológico Nacional (SMN) ha reportado la detección de tres microsismos en las últimas 24 horas, todos con epicentro en el municipio de Naucalpan de Juárez, Estado de México. Estos pequeños temblores, aunque de baja magnitud, son parte de una tendencia creciente de actividad sísmica en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM).
El primer microsismo se registró el jueves 20 de noviembre a las 16:36 horas, con una magnitud preliminar de 2.3. A las 16:43 horas, se detectó un segundo sismo con una magnitud de 2.5. El tercer microsismo, registrado pocos minutos después a las 16:45 horas, tuvo una magnitud de 1.6. Estos sucesos resaltan la necesidad de comprender mejor los patrones y las causas detrás de esta actividad sísmica recurrente en la región.
Registro de microsismos detectados en Naucalpan, Estado de México.
¿Qué son los Microsismos?
Los microsismos, a diferencia de los sismos principales, son movimientos telúricos de baja magnitud, generalmente por debajo de 2.0 en la escala de Richter. Su profundidad suele ser menor a 10 kilómetros, lo que significa que ocurren cerca de la superficie terrestre. A pesar de su pequeño tamaño, los microsismos pueden sentirse intensamente en áreas urbanas debido a la proximidad de las zonas pobladas. La ZMVM, que incluye Ciudad de México y Estado de México, ha sido particularmente activa en la detección de estos pequeños temblores.
Desde el inicio del año 2024, se ha observado un aumento significativo en la frecuencia de microsismos reportados en diversas localidades dentro de la ZMVM. Esta tendencia ha generado interés y preocupación entre los científicos y expertos en sismología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quienes están investigando las posibles causas y patrones detrás de esta actividad.
Un aspecto crucial a considerar es que, debido a la baja magnitud y corta duración de los microsismos (generalmente uno o dos segundos), el SMN no puede emitir alertas sísmicas que permitan a la población evacuar o tomar medidas preventivas. La corta duración de los temblores dificulta la detección precisa y la predicción de su ocurrencia.



