México se encuentra ante un desafío significativo en la gestión del agua compartida con Estados Unidos, a través del Tratado de Aguas de 1944. Eduardo Vázquez Herrera, director ejecutivo de Agua Capital, y Jorge Alberto Arriaga Medina, investigador de la UNAM y especialista en gestión hídrica, han alertado sobre una creciente tensión en esta relación, exacerbada por la persistente sequía, la falta de información técnica actualizada y las dinámicas políticas en ambos países. Esta situación exige una reevaluación profunda de cómo se gestiona y se negocia este recurso vital.
El Tratado de Aguas de 1944: Un Acuerdo en Riesgo
El Tratado de Aguas de 1944 es un acuerdo fundamental que regula el suministro de agua transfronteriza entre México y Estados Unidos, principalmente a través del Río Bravo/Rio Grande. Este tratado, firmado en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial, estableció un marco para la cooperación y el intercambio de agua. Sin embargo, con el paso del tiempo, las condiciones han cambiado significativamente, presentando nuevos desafíos para su cumplimiento.
Vázquez Herrera enfatizó que el cumplimiento del tratado se ha vuelto más complejo debido a la intensificación de las sequías en la región. Además, señaló que existe una creciente preocupación sobre si el tratado realmente beneficia a México, especialmente ante la posibilidad de que Estados Unidos exija el pago por el agua suministrada. El director ejecutivo de Agua Capital advirtió que abrir o revocar el tratado sería un error grave, ya que implicaría riesgos considerables para México. El acuerdo original fue fruto de una negociación en un contexto histórico específico, y modificarlo hoy requeriría una reevaluación exhaustiva de sus implicaciones.
Desafíos Actuales y Necesidad de Fortalecer la Comprensión Técnica
La situación actual presenta varios desafíos clave. Además de la sequía, existen limitaciones institucionales que dificultan el cumplimiento del tratado. Para abordar estos problemas, se propone fortalecer la comprensión técnica del tratado y su operación en México. Vázquez Herrera sugirió que instituciones como la UNAM y la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA) colaboren en un ejercicio nacional para explicar la dimensión técnica y diplomática del tratado.
Arriaga Medina coincidió con la gravedad de la situación, prediciendo un aumento en la presión sobre México. Según sus estudios, los fenómenos meteorológicos extremos, como las sequías, se intensificarán. Sin embargo, también señaló que este escenario presenta oportunidades de cooperación, ya que Estados Unidos depende directamente del agua que México aporta. “Le conviene que haya mecanismos abiertos de cooperación para poder cumplir”, afirmó.
Estrategia a Largo Plazo: Precondiciones, Acciones Sustantivas y Temas Transversales
Para abordar estos desafíos, se propone una estrategia a largo plazo que se divide en tres componentes principales: precondiciones, acciones sustantivas y temas transversales. Las precondiciones son los elementos esenciales que deben cumplirse antes de poder implementar cualquier acción. Estas incluyen, por ejemplo, una mayor claridad sobre las responsabilidades y obligaciones de cada país.
Las acciones sustantivas se refieren a las medidas concretas que se tomarán en relación con las fuentes de agua, la infraestructura y la gestión integral del recurso. Esto implica mejorar la eficiencia en el uso del agua, proteger las fuentes de suministro y promover prácticas sostenibles.
Los temas transversales son aquellos que sostienen todo el plan, como la gobernanza, la transparencia y la participación de las partes interesadas. Es fundamental asegurar que el proceso de toma de decisiones sea inclusivo y que se tengan en cuenta las necesidades y preocupaciones de todas las partes involucradas.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cuál es la principal preocupación con respecto al Tratado de Aguas? La creciente sequía y la falta de información técnica actualizada dificultan el cumplimiento del tratado.
- ¿Por qué se considera un riesgo abrir o revocar el Tratado? Revocarlo implicaría riesgos considerables para México, ya que Estados Unidos depende del agua suministrada.
- ¿Qué se propone para mejorar la comprensión técnica del tratado? Se sugiere una colaboración entre instituciones como la UNAM y la CILA para realizar un ejercicio nacional que explique el tratado.
- ¿Qué se entiende por “precondiciones” en este contexto? Son los elementos esenciales que deben cumplirse antes de poder implementar cualquier acción relacionada con el tratado.



