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Inteligencia Artificial en México: Una Realidad Desregulada y con Riesgos

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cotidiana para millones de trabajadores mexicanos, pero esta adopción está ocurriendo de manera diferente a como debería: por medio de cuentas personales y sin las directrices claras que deberían guiar su uso. Si bien el mercado de la IA en México se está expandiendo rápidamente, existe una brecha significativa entre la infraestructura tecnológica disponible y las políticas éticas que deberían proteger a los usuarios y a las empresas.

El Uso No Oficial de la IA

Según el estudio *Work:InProgress*, elaborado por Google Workspace, IDC y Provokers, un alarmante 67% de los empleados en México ya utiliza asistentes de IA personales para realizar tareas laborales. Sin embargo, solo un 35% dice que su organización le ofrece acceso formal a estas herramientas. Esta tendencia se debe, en gran medida, a que los trabajadores perciben que el camino no oficial es más seguro (44%), más fácil de acceder (37%) o simplemente prefieren las opciones que tienen disponibles.

Esta práctica, conocida como “Shadow AI”, implica usar cuentas personales para subir bases de datos de clientes, copiar información sensible a chatbots públicos o automatizar respuestas sin transparencia. Si bien los trabajadores no tienen la intención de dañar, estas acciones pueden traducirse en crisis de reputación, sanciones regulatorias o pérdida de negocio.

Infraestructura Tecnológica en Expansión

Afortunadamente, la infraestructura tecnológica de México también está avanzando. Un estudio global de Intel muestra que nueve de cada 10 organizaciones en México ya están preparadas para incorporar computadoras con IA en sus operaciones. En el 92% de las empresas mexicanas, los equipos de TI consideran que están listos para integrar PCs con inteligencia artificial ejecutada localmente. Dentro de estas organizaciones, 45% de los empleados ya utiliza funciones con IA para tareas como búsqueda optimizada, traducción en tiempo real o texto predictivo.

Sin embargo, este avance no significa que la cultura y la gobernanza estén al día. Un estudio de KPMG revela que 56% de las empresas mexicanas aún no logra identificar el valor comercial que la IA puede aportar a su negocio, y solo 10% ha confirmado beneficios con métricas firmes.

Poca Ética y Riesgos en la IA

Un estudio del *IBM Institute for Business Value*, realizado con el Notre Dame-IBM Tech Ethics Lab, aporta otra capa: invertir en IA ética paga. Las empresas que destinan más recursos a prácticas éticas de IA han logrado hasta 30% más beneficios operativos atribuibles a estos sistemas frente a las que menos invierten, y 53% de los ejecutivos mexicanos reporta una mayor confianza de los clientes y una mejor calidad de producto cuando aplican marcos éticos.

Aún así, solo 36% de los ejecutivos en México utiliza herramientas esenciales de IA ética. Y apenas 44% de las organizaciones mexicanas ha integrado la ética en su estrategia de IA; el resto opera con principios generales o iniciativas aisladas.

Consumidores Menos Confiados

Entre los usuarios finales, la situación no es mejor. Según el más reciente estudio de tendencias de experiencia de cliente de *Zendesk*, dos tercios de las personas encuestadas en México utilizan a diario alguna herramienta de IA, desde asistentes para el calendario hasta funciones de redacción de correos, pero solo alrededor de 31% dice sentirse muy cómodo y confiar totalmente en estas tecnologías.

Negocio de IA Acelera

Si bien la infraestructura y las políticas éticas están en desarrollo, el mercado de la IA en México se está acelerando. IDC estima que el mercado empresarial de inteligencia artificial cerrará 2025 con un valor de 32,884 millones de pesos y podría alcanzar 110,535 millones para 2029, impulsado por casos de uso que mejoran productividad, servicio al cliente y toma de decisiones.

Un estudio de Google Workspace confirma que la práctica de Shadow AI se está consolidando. Trabajadores que dominan el uso de IA antes que sus empresas, que aprenden por ensayo y error y que resuelven problemas reales, pero sin el respaldo de estructuras claras de seguridad, ética y cumplimiento.

Dejar de Culpar al Trabajador

Decir que los trabajadores mexicanos usan IA sin mucha ética no significa que exista una intención de dañar, sino que están operando en un vacío normativo que las organizaciones no han llenado. La responsabilidad ética de la IA en el ámbito laboral no se agota en pedirle al colaborador que no suba datos sensibles a ChatGPT; implica construir políticas claras, herramientas corporativas competitivas, capacitación continua y marcos de gobernanza que definan quién decide, quién audita y quién responde cuando algo sale mal.

Los estudios coinciden en que la ética no es un obstáculo para la IA, sino una condición para que el mercado de miles de millones de pesos que se está formando no se convierta en una fuente de escándalos, demandas y pérdida de confianza. En la medida en que México apuesta por más IA en PC, centros de contacto y procesos de negocio, la discusión urgente ya no es si los trabajadores van a usarla; es cómo evitar que lo sigan haciendo sin reglas.