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El Exilio en la Política Exterior: Un Cambio de Paradigma

La Sustitución de Fiscales Generales y el Ascenso de los “Amigos”

La reciente salida del fiscal general Alejandro Gertz Manero y su reemplazo por Ernestina Godoy, una colaboradora disciplinada de la actual administración, ha generado un debate público considerable. Sin embargo, más allá de las razones que se esgrimen para esta sustitución, merece atención un fenómeno paralelo: el exilio. En este caso, se trata de la designación del ex fiscal general como embajador en un “país amigo”, probablemente Alemania, según los rumores. Esta designación se produce en un contexto donde las plazas diplomáticas más prestigiosas –Barcelona, Berlín, Londres, Madrid, París o Roma– no son ocupadas por diplomáticos de carrera, sino por “amigos” del partido en el poder.

La Evolución de la Política Exterior

Las embajadas históricamente han cumplido una doble función: como premio para los problemáticos y como exilio para aquellos que necesitan “enfriarse” antes de regresar, o como válvula de escape para los conflictos internos del partido gobernante. La historia mexicana –y la de muchos países– está repleta de estos viajes para evitar incendios internos. Hoy, esta práctica se ha convertido en costumbre: exgobernadores, analistas políticos y ahora fiscales generales son designados embajadores. Incluso legisladores que de repente descubren vocaciones internacionales y sueñan con representar a México ante la ONU.

La Desaparición de la Institucionalidad

Es importante destacar que, a diferencia del pasado, las plazas diplomáticas no son asignadas por mérito o experiencia, sino por lazos personales con el partido en el poder. Los jóvenes que aspiran a ser diplomáticos tienen pocas posibilidades de llegar a ser embajadores, ya que deberán convertirse en “amigos” del partido para tener alguna oportunidad. El mérito y la experiencia se ven eclipsados por la lealtad política.

La Dilución de la Política Exterior

En un contexto donde la institucionalidad democrática se ha debilitado con modificaciones constitucionales rápidas y violaciones constantes a la Carta Magna –como las renuncias aceleradas de Arturo Zaldívar en la Suprema Corte y de Gertz Manero en la Fiscalía–, la institucionalidad de la política exterior también corre el mismo destino. Las formas se rompen y se moldean a conveniencia, como si fuera plastilina.

El Servicio Exterior en Crisis

Una excolega del Servicio Exterior Mexicano (SEM) me comentó con resignación que “el SEM sigue existiendo… pero ya no existe”. Esta frase encapsula la realidad de una institución que ha perdido su autonomía y se ha convertido en un mero escaparate para aliados políticos. La diplomacia, que debería ser una herramienta del Estado, se ha reducido a una posada para aliados y un exilio para figuras incómodas.

Preguntas y Respuestas Clave

  • ¿Por qué se ha producido la sustitución del fiscal general Gertz Manero? Se justifica con el argumento de que es una “colaboradora disciplinada e incondicional” del gobierno actual.
  • ¿Qué significa que las plazas diplomáticas no sean ocupadas por diplomáticos de carrera? Significa que la política exterior se ha convertido en un sistema donde las relaciones personales y la lealtad al partido son más importantes que el mérito o la experiencia.
  • ¿Cuál es el papel histórico de las embajadas? Han sido tanto un premio para los problemáticos como un exilio para aquellos que necesitan “enfriarse” antes de regresar.
  • ¿Cómo se ha transformado la política exterior? Se ha reducido a una herramienta para aliados y un exilio para figuras incómodas.