El Derrocamiento de Maduro: Motivaciones, Implicaciones y un Precedente Peligroso
Nueva York – La destitución de Nicolás Maduro como presidente de Venezuela y su posterior custodia estadounidense representan el clímax de una estrategia de política exterior impulsada por el presidente Donald Trump, que prioriza los intereses comerciales y la seguridad nacional de Estados Unidos. Esta operación militar, aunque controvertida, refleja una visión particular del hemisferio occidental como un dominio de influencia estadounidense y plantea interrogantes sobre el futuro del orden mundial.
El Contexto: Motivaciones y Objetivos de la Operación
La decisión de lanzar una operación militar para influir en los acontecimientos en Venezuela no surgió de la nada. La administración Trump, bajo el liderazgo del presidente Donald Trump, ha mantenido una postura firme hacia Venezuela, impulsada por una combinación de factores: el acceso a las vastas reservas de petróleo del país, la lucha contra el tráfico de drogas que atraviesa Venezuela y una preocupación general por la inestabilidad regional. La operación se centró en presionar al régimen de Maduro y, finalmente, apoyar a un grupo dentro del gobierno venezolano que se mostraba dispuesto a negociar con Estados Unidos.
Similitudes y Diferencias con la Intervención en Panamá
La operación actual presenta algunas similitudes superficiales con la intervención del presidente George H. W. Bush en Panamá en 1989, donde se derrocó a Manuel Noriega. Ambos casos involucraron la lucha contra el narcotráfico y la eliminación de un líder fuerte que se oponía a los intereses estadounidenses. Sin embargo, existen diferencias cruciales. En el caso de Noriega, existían preocupaciones más sólidas sobre la amenaza que representaba para los militares estadounidenses estacionados en Panamá y la seguridad del Canal de Panamá. En Venezuela, las preocupaciones eran menos inmediatas, aunque el colapso del orden y la posibilidad de inestabilidad generalizada eran preocupaciones reales.
El Acceso al Petróleo: El Motor de la Estrategia
La principal motivación detrás de la intervención fue, sin duda, el acceso a las reservas de petróleo de Venezuela. El país posee las mayores reservas del mundo y la administración Trump ha expresado repetidamente su interés en obtener acceso a estos recursos. Esta prioridad comercial se convirtióó en el eje central de la estrategia, impulsando las acciones diplomáticas y militares.
Un Mundo Dividido: Rusia, China y el Precedente
La operación en Venezuela no solo impacta a la región, sino que también tiene implicaciones para el orden mundial. La administración Trump ha adoptado una postura similar en otras regiones, priorizando los intereses estadounidenses sobre las consideraciones de derecho internacional o la opinión global. Esto ha resonado con otros países que ven el mundo como una serie de esferas de influencia, en lugar de un sistema multilateral. La respuesta a la intervención estadounidense podría ser vista como una señal de aprobación por parte de Rusia y China, que también tienen sus propios intereses estratégicos en la región y más allá. La creciente división entre las grandes potencias podría conducir a un mundo con menos cooperación y más competencia.
El Precedente Peligroso: Desafíos en Venezuela y el Mundo
La operación plantea interrogantes sobre la viabilidad de un régimen sustituto en Venezuela. Aunque se ha derrocado a Maduro, el camino hacia una democracia estable y duradera es incierto. La oposición venezolana está fragmentada y enfrenta desafíos significativos para formar un gobierno unido y eficaz. El colapso del orden, la posibilidad de violencia generalizada y el riesgo de un nuevo régimen autoritario son preocupaciones reales. La intervención podría crear un vacío de poder que sea difícil de llenar, lo que lleva a una inestabilidad prolongada.
El Mundo en Juego: Implicaciones para Rusia y China
La intervención estadounidense podría ser vista como una señal de aprobación por parte de Rusia y China, que también tienen sus propios intereses estratégicos en la región. La creciente división entre las grandes potencias podría conducir a un mundo con menos cooperación y más competencia, lo que dificulta la resolución de conflictos internacionales y la promoción de la estabilidad global. La intervención podría ser vista como una señal de que las grandes potencias pueden intervenir en los asuntos internos de otros países para promover sus propios intereses, lo que socava el principio de la soberanía nacional y podría inspirar otras intervenciones en todo el mundo.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cuál fue la principal motivación detrás de la operación militar en Venezuela?
- La principal motivación fue el acceso a las reservas de petróleo de Venezuela, junto con la lucha contra el narcotráfico y la preocupación por la inestabilidad regional.
- ¿Qué similitudes existen con intervenciones anteriores?
- Existe una similitud superficial con la intervención en Panamá, donde se buscaba eliminar a un líder fuerte que se oponía a los intereses estadounidenses.
- ¿Qué desafíos enfrenta Venezuela después de la intervención?
- La oposición está fragmentada, existe el riesgo de violencia generalizada y la posibilidad de un nuevo régimen autoritario.
- ¿Cómo podría afectar esta intervención al orden mundial?
- Podría socavar el principio de la soberanía nacional y inspirar otras intervenciones en todo el mundo, llevando a un mundo con menos cooperación.
Autor: Richard Haass, presidente emérito del Consejo de Relaciones Exteriores, es asesor sénior de Centerview Partners, profesor universitario distinguido de la Universidad de Nueva York y autor del boletín semanal de Substack Home & Away.
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