Hace un par de años empecé a explorar el concepto de soberanía narrativa, una idea que se extiende más allá de la soberanía energética o alimentaria. Se trata de entender cómo las historias que contamos sobre México –y sobre cualquier cultura– impactan nuestra percepción y, potencialmente, nuestras acciones.
El Test de Bechdel: Un Punto de Partida
Para ilustrar mi punto, recurrí al Test de Bechdel, una herramienta creada por la caricaturista Alison Bechdel. Este test determina si una película es machista: si contiene al menos dos personajes femeninos con nombre propio que dialogan sobre algo distinto a un hombre, la película no se considera tan patriarcal. Este test ha sido muy útil para las feministas, sirviendo como una herramienta didáctica para mostrar cómo la presencia femenina en la narrativa cinematográfica a menudo está limitada y sufre una representación sesgada.
La Representación de México en la Narrativa
Me pregunto: ¿qué pasaría si aplicáramos una lógica similar a México? Cuántas películas o series –hoy en día, principalmente series– presentan personajes mexicanos que se limitan a estereotipos: narcotraficantes, corrupción, violencia extrema, machismo exacerbado, muerte y caos. ¿Estamos dispuestos a aceptar que las historias de México se centren únicamente en estos aspectos negativos, limitando nuestra visión del país y sus habitantes?
Hemos escuchado durante siglos que nuestras culturas son inferiores, que no tenemos salvación. Esta narrativa se ha perpetuado a través del cine y la televisión, donde México es frecuentemente retratado como un lugar de violencia, corrupción y falta de progreso. ¿Cuántos años hemos visto representados a los mexicanos como personajes limitados a estos roles negativos, sin explorar la riqueza y complejidad de nuestra cultura?
Comparación con Otras Culturas
Consideremos otras culturas. Durante décadas, los rusos eran presentados como los “malos” en películas como *Malolandia*, con una estética de hombres guapos, libres y siempre “buenos”. Luego, con la perestroika, los rusos dejaron de ser el villano y se volvieron “buenos” también. De manera similar, los árabes fueron presentados como terroristas durante mucho tiempo. Pero la pregunta es: ¿por qué los mexicanos a menudo terminamos siendo retratados como los “malos” en la narrativa?
Los personajes de las películas a menudo son “los buenos de Buenolandia”, con bases militares en todo el mundo, adicciones, una policía cruel y un sistema de corrupción. Hacen guerra por la menor provocación. Es importante entender que no estoy diciendo que estos problemas no existan en México, pero sí quiero cuestionar la preponderancia con la que se nos presenta una narrativa limitada y estereotipada.
La Historia de México: Más que Estereotipos
Es fundamental recordar la historia de México. Hace 500 años, Tenochtitlan era la ciudad más grande del mundo, con doscientos mil habitantes. Su diseño urbano, manejo de basura, agua y sanidad eran superiores a los de muchas ciudades europeas. Esta es solo una pequeña muestra de la sofisticación y el ingenio de nuestra cultura.
Reflexiones sobre la Narrativa
La pregunta clave es: ¿cuántos años hemos estado escuchando que nuestras culturas son menores? Hemos visto representados a los mexicanos como personajes limitados a estos roles negativos, sin explorar la riqueza y complejidad de nuestra cultura. Esta narrativa ha sido construida a lo largo del tiempo, perpetuando estereotipos y limitando nuestra percepción de México.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Por qué es importante hablar de “soberanía narrativa”? Porque la forma en que contamos historias sobre un país o cultura influye en cómo lo percibimos y en las decisiones que tomamos.
- ¿Por qué se suele presentar a los mexicanos en las películas como narcotraficantes o violentos? Porque la narrativa dominante a menudo se centra en los problemas y las dificultades, sin explorar la diversidad y la riqueza de nuestra cultura.
- ¿Es posible que México tenga más que ofrecer que lo que se muestra en las películas? Absolutamente. Hay una gran variedad de historias, personajes y experiencias que merecen ser contadas.
- ¿Qué es la soberanía narrativa? Es el derecho de una cultura a definir su propia identidad y narrar sus propias historias, sin ser definido o limitado por las perspectivas de otros.



