La Educación como Herramienta Clave para Combatir la Pobreza
El Premio Banamex de Economía Revela las Consecuencias de la Eliminación de Programas Sociales
La educación es, sin duda, una de las herramientas más poderosas para combatir la pobreza y romper el ciclo intergeneracional de la misma. No se trata solo de hablarlo o prometerlo, sino de respaldarlo con evidencia y políticas públicas a largo plazo. La educación es el único mecanismo probado que permite generar movilidad social, impulsando el desarrollo económico y social de un país.
Precisamente por esta razón, la educación requiere políticas públicas que trasciendan las ideologías y los cambios de gobierno. Se necesita un plan serio de desarrollo nacional, basado en la evaluación rigurosa y los ajustes necesarios. Cuando una política educativa se diseña para ganar aplausos en el presente, a menudo se pagan los costos en el futuro, y estos recaen con mayor intensidad sobre los más vulnerables.
Un estudio ganador del Premio Banamex de Economía, que celebra sus 73 años incentivando la investigación económica y las soluciones para el desarrollo del país, documenta los efectos de la eliminación de un programa social exitoso: Prospera. Este programa, que durante más de dos décadas apoyó a cerca de siete millones de hogares de bajos ingresos, incrementando sus ingresos promedio en un 30% y fomentando la permanencia escolar y el desarrollo del capital humano, fue reemplazado por las Becas Benito Juárez.
El Impacto de la Sustitución: Una Desviación en la Distribución y una Disminución de Oportunidades
El estudio revela que la sustitución de Prospera por las Becas Benito Juárez no fue neutra ni inocua. Al relajarse las condicionalidades y dejar de monitorear la asistencia escolar, se produjo un cambio significativo en la distribución geográfica de los apoyos. Las comunidades más pobres, que Prospera priorizaba, fueron las más afectadas.
Las transferencias se redujeron a menos de la mitad en estos hogares, lo que provocó una disminución en la inscripción escolar, especialmente a nivel preparatorio. En estas localidades, las tasas de inscripción son entre 20 y 27% más bajas que en comunidades menos pobres. Para jóvenes de 15 a 17 años, la sustitución de Prospera por BBJ redujo la inscripción escolar en un 12% y aumentó el empleo informal en un 8%, principalmente en trabajos de la construcción.
Más Allá del Número de “Ninis”: Una Pérdida Profunda y Duradera
El argumento de que “no aumentaron los ninis” (jóvenes que abandonan la escuela) es engañoso. Lo que ocurrió fue peor: jóvenes que debían estar terminando la preparatoria abandonaron la escuela para incorporarse prematuramente a empleos informales. El propio estudio señala que la diferencia salarial entre quienes concluyen la preparatoria y quienes no lo hacen aparece después de los 35 años. Es decir, el daño no es inmediato, pero es profundo y duradero.
La Importancia de la Continuidad y la Evidencia
Estos hallazgos confirman algo que ya sabíamos y que hemos advertido reiteradamente: las políticas públicas no pueden diseñarse con lógica sexenal. La eliminación repentina o el retroceso de programas educativos bien estructurados puede borrar en pocos años avances que tomaron décadas en construirse. Los más vulnerables no tienen margen para proteger a sus hijos cuando el Estado decide cambiar de rumbo sin transición ni sustento técnico.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Es la educación suficiente para combatir la pobreza? La evidencia demuestra que sí, pero requiere políticas públicas a largo plazo y basadas en la evaluación rigurosa.
- ¿Qué ocurre cuando se desmantela un programa social exitoso? Se pueden revertir avances de décadas y generar nuevas desigualdades.
- ¿Por qué es importante la continuidad en las políticas educativas? Para evitar retrocesos y asegurar que los avances no se pierdan.
- ¿Por qué es crucial la evaluación rigurosa de los programas sociales? Para asegurar que son efectivos y se ajustan a las necesidades reales.
- ¿Por qué es importante considerar la lógica de largo plazo en las políticas públicas? Para evitar decisiones impulsivas que puedan tener consecuencias negativas a futuro.



