Es comprensible la antipatía que Donald Trump genera en gran parte de la intelligentsia de México y el mundo. Es arrogante, bravucón, dice sinsentidos y carece del gravitas de jefes de Estado de antaño. Sus formas despiertan repudio y muchas de sus políticas, particularmente la migratoria y el actuar de ICE, merecen la más enérgica condena. Pero dentro del caos y las declaraciones incendiarias, vale la pena poner en perspectiva el orden geopolítico actual y adonde nos pueden llevar sus acciones.
El Fin del Orden Liberal Internacional
En Davos, Carney —primer ministro de Canadá— dio voz a naciones afectadas por las políticas de Trump y capturó la angustia de millones al ver desvanecerse el orden mundial de los últimos 30 años. Tiene razón cuando dice que vivimos un momento de ruptura, no de transición, al ver el fin del orden liberal internacional basado en reglas.
Tras la caída del muro de Berlín, el mundo disfrutó tres décadas de orden liberal internacional: floreció el multilateralismo, surgió la Responsabilidad de Proteger y la Corte Penal Internacional. El mundo avanzaba hacia reglas claras con pesos y contrapesos.
Este orden dio bienes públicos que llevaron a una época de gran crecimiento. El mundo contaba con rutas marítimas abiertas que permitieron que el comercio internacional creciera exponencialmente. Tenemos un sistema financiero sofisticado que ha financiado tecnologías impresionantes y el consumo de millones. Entre los estados, acuerdos de seguridad colectiva y marcos para la resolución de disputas.
Este orden solo fue posible gracias a la hegemonía de Estados Unidos. Más allá de si fue por benevolencia o interés propio, el mundo fue así porque Estados Unidos lo quería. Carney tiene razón cuando afirma que este orden siempre fue “parcialmente falso”, operando mediante aplicación selectiva de normas. Los estados poderosos lo ignoraban cuando les convenía, las reglas comerciales se aplicaban subjetivamente, y el derecho internacional funcionaba “con rigor variable, según la identidad del acusado o víctima”.
La Trampa de Tucídides y el Ascenso de China
Pero hoy, ese mundo ya no existe. No por culpa de Trump u Obama —aunque Siria y Crimea podrían considerarse el inicio del fin—, sino por un proceso histórico inevitable ante el ascenso de China que nos llevó a un escenario de “Trampa de Tucídides”.
Este concepto, desarrollado por Graham Allison, describe el peligro estructural cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una dominante. El término proviene de Tucídides, quien describió como inevitable la Guerra del Peloponeso ante el ascenso de Atenas y la reacción de Esparta. Según Allison, en 500 años, de 16 casos en que una potencia ascendente desafió a la dominante, 12 terminaron en guerra. La trampa no sugiere que la guerra sea automática, pero sí que los cambios en el poder global hacen inevitable alguna confrontación.
Las Acciones de Trump: ¿Un Desacelerador o un Acelerador?
Ese es el contexto para entender las acciones de Trump. Los aranceles buscan limitar los superávits comerciales chinos. Las restricciones a microprocesadores buscan ralentizar el avance chino en IA. La captura de Maduro es privar a China de energéticos y un aliado en Latinoamérica. Groenlandia es parte de la carrera por minerales críticos y acceso a rutas del Ártico.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Por qué se genera tanta antipatía hacia Trump? Debido a su estilo de comunicación, sus declaraciones y políticas que son percibidas como agresivas y desconsideradas.
- ¿Qué significa el “orden liberal internacional”? Se refiere a un sistema de reglas y normas que prevalecieron durante tres décadas después del fin de la Guerra Fría, caracterizado por el multilateralismo y la hegemonía estadounidense.
- ¿Qué es la “Trampa de Tucídides”? Es el concepto que sugiere que cuando una potencia dominante se enfrenta a una potencia emergente, la probabilidad de conflicto aumenta.
- ¿Qué buscan los aranceles de Trump contra China? Limitar el superávit comercial chino y ralentizar su avance tecnológico.
- ¿Por qué es importante la captura de Maduro para Estados Unidos? Para privar a China de un aliado estratégico en Latinoamérica y acceso a recursos energéticos.



