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Web Editor

La Soberanía en Crisis: ¿Mentiras para Proteger la Imagen de México?

Un Análisis Profundo del Desafío a la Autonomía Mexicana

El discurso soberanista de Claudia Sheinbaum, heredado de su predecesor AMLO y del vocabulario favorito del viejo PRI, se ha convertido en una cárcel de palabras para la mandataria. La realidad es que en los últimos días se ha demostrado que no solamente es insostenible, sino que ha obligado a la presidenta a mentir descaradamente. Las viejas consejas nos decían que para sostener una mentira era necesario decir muchas más mentiras.

En el sexenio pasado, AMLO retomó el viejo discurso priista de la soberanía nacional y la autonomía aplicado a la operación de agentes estadounidenses en territorio mexicano. Incluso, logró que la prohibición de que actuaran en nuestro país quedara expresamente prohibida en la Constitución. Varios columnistas especializados en el tema señalaron en su momento que eso molestó a las autoridades de nuestro vecino del norte. Esto junto con la política de “abrazos no balazos” dio pie para señalar al tabasqueño como protector del crimen organizado.

Pero a Sheinbaum le ha tocado lidiar con Trump en un escenario mucho más difícil, sobre todo luego de lo de Venezuela y la captura de Maduro. De acuerdo con las amenazas del magnate y presidente, hay de dos aguas: una, operativos conjuntos con objetivos señalados por las instituciones estadounidenses (FBI, DEA, ATF, etc.) y la presencia y actuación de agentes norteamericanos y, dos, operativos unilaterales sin tomar en cuenta a las autoridades mexicanas. Es decir, una opción mala y otra peor. Por más llamadas y circos que haga la presidenta mexicana no parece haber una tercera opción. México se podría comprometer con el vecino a que las policías mexicanas arresten a quien señale el Departamento de Justicia norteamericano, pero eso no es suficiente para Trump. La razón no es que no confíen en el gobierno mexicano, la verdad nunca lo han hecho, sino que la Casa Blanca desea espectacularidad y demostraciones de fuerza.

La realidad es que, si soberanía y autonomía significan que un país pueda tomar decisiones sin tomar cuenta a otra cosa más que sus intereses, entonces hay que decir que de eso ya no hay mucho en el mundo. Incluso países fuertes como Estados Unidos, China o Rusia toman en cuenta a otros para tomar decisiones. La diferencia radica en el espacio político y económico con el que cuentan y el apoyo o no de sus poblaciones. Estados Unidos, por ejemplo, la nación más fuerte económica y militarmente, tiene espacios políticos reducidos a nivel internacional por culpa de Trump, que ha agredido verbalmente a sus socios europeos y a Canadá, ha amenazado a Latinoamérica y se confronta con China. Adicionalmente, la mayoría de la población de Estados Unidos no comparte las políticas de su presidente.

Por supuesto, México tiene todavía menos espacios de maniobra para tomar decisiones soberanas debido a una larga lista de temas, así que presumir soberanía no como una aspiración sino como un hecho se convierte en una cárcel. Una cárcel de palabras que obliga al gobierno mexicano a tragar sapos y a mentir.