La Filosofía Posthumanista y su Implicación en la Sociedad
Francesca Ferrando: Una Visita a México para Cuestionar el Concepto de “Humano”
La filósofa italiana Francesca Ferrando, profesora de Filosofía en la Universidad de Nueva York (NYU) y reconocida por sus contribuciones a la teoría del posthumanismo, realizó una visita a México durante esta semana. Fue invitada por el Tecnológico de Monterrey campus Estado de México y la Cátedra Alfonso Reyes para presentar una conferencia magistral, en ocasión del anuncio de la próxima publicación traducida al español de su más reciente libro El arte de ser posthumano. Ferrando, pupila de pensadores como Rosi Braidotti y Achille C. Varzi, aborda desde su trabajo la deconstrucción del sujeto humano y cuestiona las relaciones de poder en la sociedad global.
El posthumanismo, según Ferrando, propone expandir la noción de subjetividad más allá de la especie humana e incluir en esta concepción a otros seres biológicos que contribuyen de alguna u otra manera a la dinámica social y resultan fundamentales para la definición de nuestra especie. Se trata de un pensamiento que busca ir más allá del antropocentrismo, la visión tradicional que coloca al ser humano en el centro del universo y como superior a otras formas de vida.
El Lenguaje, la Realidad y la Construcción del “Humano”
Desconstruyendo el Concepto de “Barbaro” y la Neutralidad de la Academia
Ferrando argumenta que “la realidad siempre está siendo creada por la propia narración. Las palabras nos transforman”. Esto implica que conceptos como “humano” y “barbárico” no son neutrales, sino que han sido construidos a través de narrativas y sistemas de poder. En la Antigua Grecia, por ejemplo, se consideraba a cualquiera que no fuera griego como “bárbaro”, una categoría utilizada para justificar la guerra y la dominación. Esta visión, según Ferrando, aún se utiliza en el mundo contemporáneo.
La filósofa señala que incluso instituciones como la Academia, en el siglo XX, emitían una escala jerárquica de supuestas funciones racionales de las personas según prejuicios racistas y de género. “No había pudor en decir que unas personas podían ser menos humanas que otras”. Esta práctica, según Ferrando, demuestra que espacios como la Academia no son neutrales y necesitan transformarse constantemente.
El Posthumanismo en Acción: La Pandemia como Ejemplo
Más Preguntas que Respuestas: El Papel de la Filosofía y la Transformación de la Academia
Ferrando ejemplifica que la propia ciencia, y con ella la Academia, todavía en el siglo XX emitían una escala jerárquica de supuestas funciones racionales de las personas según prejuicios racistas y de género. “No había pudor en decir que unas personas podían ser menos humanas que otras”. Esta práctica, según Ferrando, demuestra que espacios como la Academia no son neutrales y necesitan transformarse constantemente.
“Tengo mucho amor por la Academia, pero ejercer desde ella, para mí, es solamente como el 25% del camino andado para alguien que ejerce la filosofía, porque si te quedas solamente con la teoría y nunca la pones en práctica no te va a servir de nada”. La pandemia, según Ferrando, fue un momento de crisis que evidenció la necesidad de ir más allá de la teoría y cuestionar las estructuras de poder. “Después de todo, la pandemia fue un momento de crisis, social y también de la filosofía”.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Qué es el posthumanismo? El posthumanismo propone expandir la noción de subjetividad más allá de la especie humana e incluir a otros seres biológicos en la dinámica social.
- ¿Por qué es importante cuestionar el concepto de “humano”? Porque los conceptos de “humano” y “barbárico” no son neutrales, sino construcciones sociales que han sido utilizadas para justificar la dominación y la desigualdad.
- ¿Cómo puede transformarse la Academia? Al convertirse en un espacio donde se generen más preguntas que respuestas, donde haya libertad de debate y donde no haya una forma única de ser “posthumanista”.
- ¿Por qué la pandemia fue un momento clave para reflexionar sobre el posthumanismo? Porque evidenció las desarmonías y los problemas derivados del Antropoceno, revelando la necesidad de ir más allá de la teoría y cuestionar las estructuras de poder.
Ferrando concluye que la Academia debe aspirar a ser un espacio donde se generen más preguntas que respuestas, un lugar de libertad y debate, donde no haya un maestro sino una comunidad en constante diálogo.



