El ritual cotidiano de los tamales en la Roma Sur
En la esquina de Jalapa y Tlaxcala, en la colonia Roma Sur de la Ciudad de México, se vive un ritual diario que comienza mucho antes del amanecer. A las 8:30 de la mañana, cuando se levanta la cortina de Tamalería Doña Emi, los tamales ya llevan horas de trabajo, vapor y organización detrás. El resultado es tan claro como contundente: hacia la 1 o 2 de la tarde, el letrero de “ya no hay” suele aparecer, no por estrategia, sino por pura demanda.
Doña Emi no es un negocio estacional. Aquí se venden tamales y atole todos los días del año, algo poco común en un mercado donde muchos proyectos dependen del calendario y de fechas específicas. Esa constancia ha convertido a la tamalería en un punto de abastecimiento cotidiano para trabajadores, estudiantes y vecinos que encuentran en un tamal —solo o dentro de un bolillo— un desayuno completo, energético y profundamente arraigado a la cultura urbana de la Ciudad de México.
Una amplia variedad de sabores tradicionales y novedades
La oferta es amplia y va mucho más allá de los clásicos. Están los tradicionales verde con pollo, mole con pollo y rajas con queso, pero también opciones como frijol con queso y chapulines, mole con carne de puerco, verde con queso, pollo a la jardinera, verdolagas y poblano. En el apartado dulce aparecen sabores como calabaza, arroz con coco y piña, que conviven con el infaltable champurrado de maíz azul. Además, hay atoles deslactosados, una adaptación que responde a nuevas necesidades sin romper con la tradición.
Producción nocturna y equipo de más de 20 personas
Los tamales se producen durante la noche, comenzando alrededor de las 3:00 a.m., cuando se prenden los fogones y se ponen a hervir los tamales para que lleguen calientes a la apertura de las 8:30. La operación diaria es un ejercicio de precisión y constancia, con más de 20 personas que forman parte del equipo. El trabajo se divide en turnos que prácticamente cubren todo el día, permitiendo mantener el ritmo de venta y garantizar la frescura. En términos económicos, la tamalería sostiene de forma directa a más de 20 familias, consolidándose como una pequeña empresa gastronómica con un impacto real en la colonia.
Candelaria: Venta por pedido para una demanda masiva
La temporada del Día de la Candelaria representa el punto más alto del año. Debido a la enorme demanda, los pedidos se abren del 28 de enero al 11 de febrero y, durante ese periodo, la atención se realiza únicamente bajo pedido. No es que la tradición termine ese día, sino que la cantidad de solicitudes hace imposible operar con venta directa.
Los pedidos se gestionan vía WhatsApp al 55 40 62 27 56, donde se brinda información y se coordinan entregas. Aun así, las filas siguen apareciendo: muchos llegan con la esperanza de alcanzar tamales disponibles, conscientes de que la espera es parte de la experiencia.
68 años de tradición: Doña Emi y su legado
Doña Emi es más que una tamalería famosa. Es un ejemplo de cómo la comida popular, bien organizada y con ingredientes de primera, puede convertirse en un negocio sólido, rentable y profundamente ligado a su comunidad. Con 68 años de historia —casi siete décadas—, la tamalería ha sabido crecer sin perder identidad. Fundada por doña Hermila, la tamalería ha mejorado recetas, incorporado nuevos sabores y se ha adaptado a los tiempos, incluso con presencia en redes sociales. Los clásicos nunca pasan de moda, pero la evolución ha sido clave para mantenerse vigente.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cómo se gestionan los pedidos? Se gestionan vía WhatsApp al 55 40 62 27 56.
- ¿Cuántas personas forman parte del equipo? Más de 20.
- ¿Cómo se asegura la frescura de los tamales? Gracias a la producción nocturna y los turnos que cubren todo el día.
- ¿Cómo se mantiene la tradición durante la temporada de Candelaria? Con la venta exclusiva por pedido.
- ¿Cómo ha evolucionado el negocio a lo largo de los años? Incorporando nuevos sabores y adaptándose a los tiempos, incluso con presencia en redes sociales.



