Divisiones internas y presiones políticas
La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se encuentra en una situación inusual y tensa antes de su próxima reunión, programada para el miércoles. La principal preocupación es la posibilidad de otro recorte de las tasas de interés clave, pero dentro del banco central existen opiniones muy divergentes sobre si es el momento adecuado para bajar los tipos.
Cuando la Fed se reunió por última vez en octubre, su presidente, Jerome Powell, afirmó que otra reducción de los tipos de interés clave estaba “lejos” de ser algo seguro en diciembre y señaló “opiniones muy divergentes” dentro del banco central. La situación actual refleja una profunda división entre los doce miembros del Comité Federal de Mercado Abierto, que fija las tasas.
Un grupo de los responsables de la política monetaria temen que una nueva reducción de las tasas pueda impulsar aún más la inflación, exacerbada por los aranceles impuestos por el presidente Donald Trump. Otro grupo de responsables se preocupa por el debilitamiento del mercado laboral, a pesar de que la inflación aún se mantiene por encima del objetivo del 2% establecido por la Fed. Esta situación crea una tensión considerable, ya que la Fed normalmente busca mantener las tasas de interés en un nivel alto para frenar el aumento de los precios, pero al mismo tiempo debe considerar el impacto del debilitamiento del mercado laboral en la economía.
“Normalmente, cuanto más nos acercamos a una reunión de política monetaria, más claro se vuelve lo que hará la Fed. Esta vez es muy diferente”, declaró a la AFP la economista de Nationwide Kathy Bostjancic. La falta de datos económicos recientes, debido al cierre presupuestario en Estados Unidos, añade complejidad a la situación. La última tasa de desempleo conocida (4,4%) es de septiembre, y la de octubre nunca se publicará. La de noviembre se presentará después de la reunión de la Fed, lo que significa que la decisión sobre las tasas estará basada en información limitada.
Los responsables de la política monetaria se enfrentan a una difícil decisión: ¿dejar que la inflación siga aumentando o priorizar el estímulo económico con recortes de tasas? La incertidumbre se ve agravada por la inminente salida de Jerome Powell como presidente de la Fed en mayo, lo que marca el fin de su mandato. El próximo año será crucial, con cambios significativos en la dirección del banco central.
Donald Trump, quien ha criticado implacablemente a Powell por no recortar las tasas de interés de manera más agresiva, señaló esta semana que su principal asesor económico, Kevin Hassett, podría sucederlo. Hassett parece estar en sintonía con Trump en las principales cuestiones económicas que enfrenta la Fed.
Si Hassett asume el mando del banco central, podría verse presionado por los mercados financieros para desafiar a la Casa Blanca sobre las tasas de interés si la inflación empeora. “Las salvaguardas institucionales a menudo terminan llevando a los nombrados hacia cierto grado de independencia política”, dijo Gregory Daco, economista de EY-Parthenon. Daco espera una “débil mayoría” a favor de otro recorte de las tasas de interés, pero cree que podría haber múltiples disensiones.
Presiones políticas y proyecciones futuras
Además de la decisión sobre las tasas de interés, la Fed también publicará proyecciones sobre sus perspectivas económicas y de política monetaria para 2026. Estas proyecciones podrían verse influenciadas por las opiniones de Hassett, si asume el cargo.
El próximo año marcará un período de cambios significativos con el fin del mandato de Powell como presidente en mayo. El nombramiento de Hassett, quien ha mantenido una postura similar a la de Trump en temas económicos, podría generar una “interferencia política moderada” en la política monetaria.



