En los últimos meses, hemos presenciado situaciones que han puesto en tela de juicio la ética y el comportamiento de los directivos empresariales. Casos como el de Andy Byron, CEO de Astronomer, captado en la “kiss cam” durante un concierto de Coldplay abrazando a la directora de Recursos Humanos, y el de Piotr Szczerek, CEO de Drogbruk, que le arrebató una gorra a un niño en el US Open, han generado una ola de críticas y descontento entre los usuarios. Estos incidentes revelan una preocupación creciente sobre la congruencia entre lo que dicen los líderes y cómo actúan, y cómo estas acciones externas pueden dañar la credibilidad de una empresa.
Según Rogelio Salcedo, socio de Racana Executive Consultores, estos comportamientos no solo son inaceptables, sino que también dañan significativamente la credibilidad de la compañía. “De acuerdo con los datos, las empresas que no tienen un código de ética son la mitad de las que existen. Esto refleja una falta de claridad sobre los valores de la organización y una ausencia de implementación efectiva por parte de los directivos,” explica Salcedo. “Es el líder quien debe asegurar que estos códigos se mantengan vivos, que haya apertura, que se maneje la transparencia y que se viva en la práctica, no solo en el papel”.
La Importancia de la Congruencia entre lo Dicho y Hecho
Existe un consenso generalizado entre los líderes empresariales sobre la necesidad de que los directivos sean congruentes, tanto dentro como fuera de la organización. Luis Campos, fundador de Betterware, enfatiza: “Con qué cara le voy a pedir a alguien honestidad, si no soy honesto, con qué cara voy a pedir que haya respeto, si no respeto”. Campos destaca la importancia de vivir los valores de la empresa en todos los momentos, argumentando que “quien hace trampa en el golf ya sabes que te va a trampar también en los negocios. En la vida no puede ser diferente, tienes que ser igual en donde estés”.
Guilherme Loureiro, CEO regional de Walmart, refuerza esta idea: “No puedes ser una persona dentro de la empresa y otra fuera. Como directivo tengo que entender que represento la empresa donde sea que yo esté, y por lo tanto me tengo que porta de la forma adecuada”. Loureiro subraya que los CEOs representan a un grupo grande de personas y que los clientes esperan un comportamiento específico. “No eres diferente, eres un asociado más de la empresa, pero con más visibilidad, y toda la cultura de la empresa la representas diariamente, en todo momento”. Loureiro añade que no se puede separar el puesto de la persona y es necesario vivir de acuerdo con tus creencias, pues no se pueden tener unas creencias en la oficina y otras cuando se está en casa.
Según Scielo y datos de Global Leadership Forecast de DDI, la confianza de los trabajadores en sus gerentes es baja, solo del 29%. Esto refleja una falta de conexión entre los líderes y colaboradores. “A los lideres no los juzgamos por lo que dicen, sino por lo que hacen, pues si hace otra cosa que la que dice se pierde la credibilidad y se mina su liderazgo”.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Por qué es importante que los CEOs sean congruentes en su comportamiento? Porque sus acciones externas reflejan los valores de la empresa y pueden dañar la credibilidad.
- ¿Qué porcentaje de empresas tienen un código de ética? La mitad.
- ¿Cuál es el nivel de confianza que los trabajadores tienen en sus gerentes? Solo 29%.
- ¿Qué significa que los líderes sean juzgados por sus acciones y no solo por lo que dicen? Que la credibilidad se pierde si hay una discrepancia entre lo que se dice y lo que se hace.
- ¿Por qué es importante vivir los valores de la empresa fuera de la oficina? Porque los líderes son un ejemplo para sus empleados y representan la cultura de la empresa.



