El Impacto en las Familias: Cuidado, Costos y Desafíos
La demencia, también conocida como trastorno neurocognitivo mayor (TNC-M), es un deterioro progresivo e irreversible de dos o más funciones cognitivas, como la memoria, la atención, el lenguaje y el pensamiento. En México, se estima que 1.3 millones de personas viven con demencia, una cifra que crece constantemente. Este número representa el 1% de la población del país y, a pesar de su creciente prevalencia, las familias enfrentan un desafío enorme al intentar brindar el cuidado necesario.
Cuentos como el de Clementina, quien se esforzaba por encontrar a su madre que se desorientaba con frecuencia, ilustran la realidad de muchas familias. Clementina nunca recibió un diagnóstico formal, pero creía que su madre sufría de algún tipo de demencia. Este escenario se repite en todo el país, donde las familias se ven obligadas a hacer lo posible con los recursos que tienen para cuidar a sus seres queridos.
El Alto Costo Financiero de la Demencia en México
Según estimaciones globales, el gasto mundial atribuible a la demencia alcanzó los 594 mil millones de dólares en 2020. En México, basado en este costo promedio global, se calcula que una persona con demencia gastaría alrededor de 185,000 pesos anuales – o 15,466 pesos mensuales. Este monto es significativamente mayor que los ingresos promedio de las pensiones y salarios.
En 2020, la pensión contributiva promedio era de 7,362 pesos mensuales, mientras que los trabajadores mayores de 65 años ganaban casi 7,000 pesos. Esto significa que las familias mexicanas absorben hasta el 85% de los costos asociados con la atención, un peso considerable que impacta sus finanzas y calidad de vida. Esta situación se agrava por la falta de un Sistema Nacional de Cuidados, lo que dificulta el acceso a servicios especializados y programas sociales.
El Desafío del Cuidado: Más que Solo Dinero
La falta de un sistema de salud público robusto y la ausencia de programas sociales específicos hacen que el cuidado de las personas con demencia recaiga principalmente en las familias. Esto implica un esfuerzo considerable de tiempo, energía y recursos emocionales.
El diagnóstico temprano y la atención de la demencia son un desafío constante debido a la falta de información y los estigmas asociados a la salud mental. “El diagnóstico de las demencias requiere de evaluaciones específicas y de intervenciones multidisciplinarias”, advierte el INAPAM.
Verónica Montes de Oca, coordinadora del Seminario Universitario sobre Envejecimiento de la UNAM, destaca que el cuidado de personas con demencia implica una gran inversión de tiempo y requiere capacitación especializada. “Se necesita atención especializada de médicos, pero también hay un dolor familiar por la pérdida de memoria y funcionalidad del ser querido”, añade Montes de Oca. Estos aspectos emocionales, a menudo ignorados, afectan la dinámica familiar.
María Concepción Arroyo Rueda, investigadora de la Universidad Juárez del Estado de Durango, resalta que otro impacto económico es la adecuación de los espacios domésticos. Además, el cuidado constante puede generar aislamiento social para los cuidadores, impactando negativamente sus relaciones laborales e incluso llevándolos a renunciar.
Los propios cuidadores también necesitan apoyo. “Los cambios conductuales, la ansiedad y la agresividad del paciente se incrementan, lo que aumenta la dependencia del cuidador”, señala Arroyo Rueda. Por ello, es crucial que los cuidadores reciban apoyo físico y emocional.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cuántas personas viven con demencia en México? Se estima que 1.3 millones de personas.
- ¿Cuál es el costo anual estimado para una persona con demencia en México? Alrededor de 185,000 pesos.
- ¿Qué porcentaje de los costos de atención son absorbidos por las familias mexicanas? Hasta el 85%.
- ¿Qué tipo de apoyo necesitan los cuidadores? Apoyo físico y emocional.
- ¿Cuál es la proyección para el número de personas con demencia en 2050? Se espera que se duplique.



