Panamá ha negado categóricamente que el Clan del Golfo, uno de los mayores cárteles de narcotráfico en Colombia, mantenga una presencia permanente y control territorial dentro del país. Sin embargo, el gobierno panameño ha admitido una creciente “presión” ejercida por grupos criminales colombianos en sus fronteras, especialmente debido a la sobreproducción de cocaína en Colombia.
Contexto: El Clan del Golfo y su Impacto Regional
El Clan del Golfo, también conocido como el Décimo Bravo, es una organización criminal colombiana con una larga trayectoria en el narcotráfico. Su influencia se extiende a nivel nacional e internacional, con rutas de suministro que llegan hasta Europa y Estados Unidos. Han sido vinculados a actividades ilícitas como el contrabando de cocaína, la minería ilegal, el tráfico de migrantes y la fabricación y colocación de minas antipersonales. Estas actividades generan inestabilidad, violencia y un impacto devastador en las comunidades afectadas.
La Presión Criminal en la Frontera Panameña
A pesar de negar el control territorial, Panamá ha reportado un aumento en la presión ejercida por estos grupos criminales. El ministro panameño de Seguridad, Frank Ábrego, explicó que la “sobreproducción de drogas en la región”, impulsada por el aumento de la oferta de cocaína proveniente de Colombia, está generando una mayor presión sobre las fronteras panameñas. Esto se manifiesta en el avance de grupos criminales que buscan rutas y comunidades aledañas para facilitar el tráfico de drogas.
Cooperación Internacional y Incautaciones
Panamá ha respondido a esta presión con una estrategia que combina la cooperación internacional y el aumento de las incautaciones. El gobierno panameño ha destacado la importancia de la colaboración con Estados Unidos y Colombia para combatir el narcotráfico. En 2023, se lograron importantes decomisos de droga, incluyendo un récord de 13,500 kilos en noviembre. Esta cooperación se basa en el intercambio de información y la ejecución conjunta de operativos.
Negociaciones con el Clan del Golfo
En diciembre de 2023, se retomaron las conversaciones entre el gobierno colombiano y el Clan del Golfo en Catar. El objetivo principal de estas negociaciones es lograr el desarme del grupo y la pacificación de los territorios que controla. Si bien se trata de un esfuerzo delicado, representa una vía para reducir la violencia y la inestabilidad en Colombia, donde el Clan del Golfo ha sido responsable de numerosos asesinatos y actos de violencia.
Contexto Internacional: La Guerra contra el Narcótico
La situación en Panamá se enmarca dentro de una estrategia global para combatir el narcotráfico, liderada por Estados Unidos. El presidente Donald Trump (y ahora Joe Biden) ha mantenido un despliegue militar significativo para atacar supuestas embarcaciones del narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental. Esta estrategia ha generado controversia, con denuncias de Venezuela sobre que el objetivo real es derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. Esta guerra contra el narcotráfico implica una presión constante sobre los cárteles, buscando interrumpir sus rutas de suministro y debilitar su estructura organizativa.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Panamá permite que el Clan del Golfo controle territorio en su país? No, Panamá ha negado categóricamente que el Clan del Golfo mantenga control territorial.
- ¿Qué tipo de presión criminal enfrenta Panamá? Panamá está experimentando una mayor presión por parte de grupos criminales colombianos, impulsada por la sobreproducción de cocaína en Colombia.
- ¿Qué medidas está tomando Panamá para combatir esta presión? Panamá está fortaleciendo la cooperación con Estados Unidos y Colombia, además de aumentar las incautaciones de droga.
- ¿Cuál es el objetivo de las conversaciones entre Colombia y el Clan del Golfo? El objetivo es lograr el desarme del grupo y la pacificación de los territorios que controla.
- ¿Cuál es el contexto internacional de esta situación? Panamá se encuentra en medio de una estrategia global para combatir el narcotráfico, liderada por Estados Unidos.



