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Amenaza Lingüística: El Intento de Trump por Controlar el Lenguaje y sus Consecuencias Globales

El Intento de Trump por Reformular el Lenguaje y sus Implicaciones

Hace unos 2,500 años, Confucio fue preguntado qué haría si tuviera el poder absoluto. Su respuesta fue: “rectificaría los nombres de las cosas”. Confucio entendía que el lenguaje no es sólo descriptivo, sino también prescriptivo, puesto que moldea el pensamiento y el discurso, determina acciones y resultados. El presidente estadounidense Donald Trump está tratando de poner el lenguaje al servicio de sus objetivos personales, dictando una andanada de órdenes ejecutivas para “rectificar” el lenguaje de la gobernanza en Estados Unidos, prohibiendo términos como “diversidad”, “equidad”, “inclusión”, “crisis climática”, “identidad de género” y otros relacionados con la identidad sexual y racial, que en su opinión perpetúan una dañina ideología “woke”.

La Represión Lingüística y sus Consecuencias

El presidente Trump pretende determinar resultados, apelando a reconfigurar narrativas, cambiar prioridades y eliminar verdades incómodas. Prohibir el término “sostenibilidad” es desterrar las inquietudes ambientales. Prohibir que se hable de “diversidad” oculta la existencia de desigualdades sistémicas. Estos decretos ya han servido al Departamento de Eficiencia Gubernamental, hasta hace poco dirigido por Elon Musk, para rescindir 85 contratos gubernamentales, por un valor colectivo de unos 1,000 millones de dólares, vinculados a la diversidad, la equidad y la inclusión (DEI) y a la accesibilidad. Se han eliminado referencias al cambio climático de sitios web gubernamentales. Se han congelado ayudas a investigaciones que mencionen términos como “clima” o “disparidades raciales”. Se ha amenazado con recortes de financiamiento a museos, como el Smithsonian, que promuevan narrativas inclusivas.

El Impacto en la Sostenibilidad y las Inversiones

Como predijo Confucio, estos cambios ya están teniendo repercusiones. Empresas como Walmart, Meta y McDonald’s han reducido los programas de DEI, por temor a represalias de la administración Trump. Larry Fink, director ejecutivo de BlackRock, era un firme defensor de tomar en consideración los temas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG) a la hora de decidir inversiones. En su carta de 2020 a directores ejecutivos, afirmaba que “el riesgo climático es un riesgo de inversión” y señalaba que “las carteras que integran la sostenibilidad y el clima pueden ofrecer a los inversores mejores rendimientos ajustados al riesgo”. En 2021, mencionó los criterios ASG cuatro veces y destacó la “prima de sostenibilidad” que disfrutan las empresas con “mejores perfiles ASG”. Pero su última carta a los inversores no dice nada de ASG o sostenibilidad, y en vez de eso se centra en el “pragmatismo energético”.

La Influencia Global y la Amenaza a Conceptos Universales

Esto refleja una tendencia más amplia: los principales bancos y fondos de inversión (de Goldman Sachs a JP Morgan) se han distanciado de los compromisos de sostenibilidad por temor a problemas políticos y legales. El Índice Dow Jones de Sostenibilidad (que desde hace mucho tiempo marca el estándar mundial en materia de responsabilidad social y ambiental corporativa) ha sido rebautizado por su propietario (S&P Global) como “Best-in-Class Index”. No son cambios meramente cosméticos, sino una señal para los inversores de que la sostenibilidad ha dejado de ser prioridad. Y es probable que trasciendan los Estados Unidos y afecten a instituciones, empresas e investigaciones académicas de todo el mundo. Al fin y al cabo, el dominio económico de Estados Unidos le otorga enorme poder para influir en las normas lingüísticas del inglés; la lingua franca del discurso internacional.

La Respuesta de Europa y la Necesidad de Liderazgo

La extrema derecha europea (con representantes como Alternative für Deutschland / AfD en Alemania, Rassemblement National en Francia y Vox en España) ya está repitiendo la retórica de Trump, con críticas a conceptos «woke» como la diversidad y la sostenibilidad. Como es bien sabido, AfD desestima las políticas de sostenibilidad, a las que califica como síntoma de una «histeria» que lastra la industria alemana (sentimiento que resuena en su cada vez más numerosa base de simpatizantes).

La candidata obvia para tomar la iniciativa es la Unión Europea, con su innegable amor por ponerles nombres a las cosas. Pero hasta ahora, la Comisión Europea ha permanecido en silencio. Ni un solo alto funcionario de la UE ha dado una respuesta contundente a los ataques de Trump contra el lenguaje. Europa se está perdiendo una gran oportunidad de mostrar liderazgo mundial basado en principios (en momentos en que intenta reforzar su “autonomía estratégica”) y de demostrar que no defiende conceptos vacíos.

La UE habla con profusión acerca de la sostenibilidad y de la inclusión; sirven de prueba sus al parecer interminables proclamas sobre “transiciones verdes” y “crecimiento inclusivo”. Pero a menudo le falta la determinación necesaria para pasar de las palabras a los hechos. Para reivindicar los términos que Trump quiere borrar se necesitan políticas concretas; por ejemplo, un marco vinculante de sostenibilidad de la UE, que obligue a las empresas a cumplir las normas ASG.

Preguntas y Respuestas Clave

  • ¿Cuál fue la principal razón detrás de los decretos del presidente Trump? Eliminar términos relacionados con diversidad, equidad e inclusión para cambiar las narrativas y eliminar “verdades incómodas”.
  • ¿Qué tipo de contratos gubernamentales se rescindieron? 85 contratos gubernamentales por un valor colectivo de unos 1,000 millones de dólares relacionados con DEI y accesibilidad.
  • ¿Qué ha hecho BlackRock en respuesta a la retórica de Trump? Han reducido los programas de DEI.
  • ¿Por qué la UE está en una posición vulnerable? Porque se ha quedado en silencio ante los ataques de Trump y no tiene políticas concretas para defender conceptos universales.

La autora

Ana Palacio fue ministra de asuntos exteriores de España y vicepresidenta sénior y consejera jurídica general del Grupo Banco Mundial; actualmente es profesora visitante en la Universidad de Georgetown.

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