El anuncio de aranceles recíprocos por parte del presidente Donald Trump provocó un intenso debate global. El 2 de abril, la USTR (Representante Comercial de los Estados Unidos) publicó una nota técnica para justificar los cálculos de aranceles por país.
Rápidamente, se descubrió que la fórmula utilizada no era robusta. Los supuestos económicos generales y la interpretación parcial de artículos académicos plantearon dudas sobre la sólidez del planteamiento.
Los asesores económicos de Trump intentaron cambiar la narrativa, prometiendo beneficios como más empleos mejor remunerados y productos de calidad. Sin embargo, estos argumentos son demasiado optimistas.
Los efectos negativos de estas medidas arancelarias caprichosas serán predominantes debido a la mayor incertidumbre que generan. Las decisiones arancelarias ahora dependen del estado de ánimo de Trump, lo que distorsionará miles o millones de inversiones.
Aunque México y Canadá recibieron trato preferencial inicialmente, esto no garantiza una salida libre de problemas. El presidente Trump podría renegociar el trato preferencial, afectando sectores clave de la economía mexicana.
En resumen, es pronto para evaluar los efectos destructivos de estas medidas arancelarias tanto dentro como fuera de Estados Unidos. La visión optimista sobre el trato preferencial para México y Canadá es poco realista.
*El autor es economista.
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