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El Gobierno de Estados Unidos Necesita Ser Más Inteligente, No Solo Más Pequeño

El Fin de la Experiencia de Elon Musk en el Departamento de Eficiencia Gubernamental

BOSTON/LOS GATOS – El período de cuatro meses de Elon Musk al frente del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés) ha terminado en medio de una disputa pública y mezquina con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dejando un saldo de recortes estimados en 160.000 millones de dólares en el gasto federal para el próximo año. Es probable que el ahorro real sea mucho menor, e incluso si se toma al pie de la letra, esa cifra queda muy por debajo de los 2 billones de dólares que Musk prometió recortar del presupuesto federal de casi 7 billones de dólares.

La mayor parte de los recortes del DOGE se han producido por la fuerza de la reducción: despidos masivos y adquisiciones, cancelaciones generalizadas de contratos públicos y congelamientos generales del gasto. Los críticos ven al DOGE como una “fanfarronería”, más que como un esfuerzo serio por mejorar el desempeño del gobierno. Se teme que muchos de los ahorros se vean contrarrestados por consecuencias imprevistas, como la reducción de la productividad, el aumento de la rotación de personal y la pérdida de ingresos fiscales.

El Desafío de la Burocracia Estadounidense

Es una verdad innegable: el gobierno federal estadounidense ha sido responsable de una serie de fracasos escandalosos en los últimos años. Desde la mala gestión inicial de la pandemia del Covid-19 por parte de los CDC, hasta el retraso prolongado del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) de la NASA y el avión de combate F-35, que lleva una década de retraso y ya se han invertido en él 200.000 millones de dólares por encima del presupuesto.

Gran parte de la culpa la tienen los sistemas anticuados de gestión de la era industrial que priorizan el cumplimiento por sobre el rendimiento, las reglas por sobre la razón y el análisis por sobre la acción. Inevitablemente, estas prácticas han producido burocracias infladas. Según nuestro análisis de los datos de la Oficina de Administración de Personal de Estados Unidos, la cantidad de empleados federales en puestos directivos y administrativos aumentó en 262.000 entre 1998 y 2023, mientras que el número de empleados en todas las demás categorías se redujo en 18.000 personas.

Como resultado de ello, los organismos públicos estadounidenses ahora tienen un gerente o administrador por cada 1.3 empleados no supervisados – comparado con un ratio de 1 a 2.2 en 1998-. En el sector privado, la proporción es de uno por cada cinco.

El Problema de la Excesiva Supervisión

La burocracia no es invencible. El problema fundamental no es que el gobierno emplee a demasiada gente, sino que emplea a demasiados supervisores y a pocos ejecutores. En lugar de un enfoque centrado en el rendimiento, la estructura actual favorece a los que supervisan y a los que analizan, en detrimento de aquellos que realmente hacen el trabajo.

Lecciones del Pasado: Éxitos y Fracasos

Para entender mejor el desafío, podemos observar algunos ejemplos del pasado. En la década de 1950, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) – que entonces contaban con menos de 1.000 empleados – eliminaron la viruela en Estados Unidos, evitaron una crisis de poliomielitis y ayudaron a contener la pandemia de la gripe asiática. En 1961, apenas 30 meses después de su fundación, la NASA envió al primer norteamericano al espacio. Y en 1963, unos tres años después de recibir la luz verde, el prototipo A-12 del SR-71 Blackbird se convirtió en el primer avión en volar a Mach 3+.

El Ejemplo de Bill Anderson

Desafortunadamente, estas hazañas se han vuelto extremadamente ocasionales. En los últimos años, el gobierno federal ha sido responsable de una serie de fracasos escandalosos. Para revitalizar las agencias federales, Trump debería hacer un esfuerzo focalizado y estratégico para que funcionen mejor. Esto requeriría varios pasos fundamentales.

Pasos Clave para una Burocracia Más Inteligente

  • Reducir la sobrecarga burocrática: Todas las agencias federales deberían estar obligadas a hacer un seguimiento e informar sobre el costo de los rituales administrativos que aportan poco o ningún valor agregado. Los organismos que no muestren avances cuantificables deberían sufrir recortes de financiación específicos.
  • Reducir el personal directivo y administrativo: Se les debe exigir a los organismos que dupliquen sus ámbitos de control – la cantidad de empleados que dependen de cada gerente– y congelar durante cinco años la creación de nuevos puestos administrativos. En conjunto, los directivos y administradores no deberían representar más del 20% de la plantilla federal, en línea con el sector privado.
  • Fomentar objetivos ambiciosos: El éxito de la Operación Warp Speed – la carrera acelerada de 10 meses para desarrollar y suministrar vacunas contra el Covid-19 – demuestra el potencial de comprometerse con objetivos ambiciosos y dar libertad a los equipos para idear las soluciones más eficaces. El Departamento de Defensa, por ejemplo, podría proponerse reducir a la mitad el tiempo de desarrollo de los principales sistemas de armamento.
  • Fomentar la innovación y la experimentación: Cada departamento de cada agencia debería funcionar como un laboratorio de nuevas ideas. La iniciativa Transforming in Contact del ejército norteamericano ofrece un modelo útil: concedió a tres brigadas una libertad sin precedentes para experimentar, se introdujeron innovaciones como equipos de exploración especializados y se aceleraron las reparaciones de equipos mediante la impresión 3D. Del mismo modo, la principal unidad de I+D de la Armada ha introducido prácticas de personal innovadoras que le han permitido aumentar la productividad y retener a los mejores talentos.
  • Demostrar el impacto en el mundo real: Cada programa gubernamental debe estar obligado a demostrar su impacto en el mundo real. La administración Trump debería basarse en la Herramienta de Evaluación de Programas de la era de George W. Bush, que evaluó casi 1.000 programas gubernamentales y creó un marco integral para vincular la financiación al desempeño.

El Ejemplo de Donald Trump: Escuchar a los Empleados de Primera Línea

Para mantener su preeminencia económica y geopolítica, Estados Unidos debe recuperar su capacidad de acción. Para lograrlo, será necesario un gobierno federal que funcione mejor, no uno que sea simplemente más reducido. Trump debería hacer que cada designado federal pase los próximos 100 días escuchando a los empleados de primera línea, haciendo preguntas como “¿Qué hace que se atrase?” y “¿Qué sofoca su creatividad?”. En todas las organizaciones hay personas profundamente frustradas que saben lo que hay que cambiar. Como dijo recientemente un científico de los Institutos Nacionales de Salud (NIH): “Me pondría en primera fila para colaborar en un proceso racional que ayude a mejorar este lugar”.

Autor: Michele Zanini es director del Management Lab y co-autor de Humanocracy, Updated and Expanded: Building Organizations as Amazing as the People Inside Them (Harvard Business Review Press, 2025).

Autor: Gary Hamel es profesor visitante en la London Business School y co-autor de Humanocracy, Updated and Expanded: Building Organizations as Amazing as the People Inside Them (Harvard Business Review Press, 2025).

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