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El Nuevo Orden Global: Retiro Estadounidense y el Futuro de la Tecnología

Cambio en la Gobernanza Global

El Retiro de 66 Organizaciones Internacionales

El 8 de enero de 2026, la Casa Blanca anunció una medida significativa: el retiro de Estados Unidos de 66 organizaciones internacionales. Esta decisión, parte de la política “Primero América” (America First), representa un cambio estructural en la relación del país con la gobernanza global. Sin embargo, esta acción tiene implicaciones directas en el futuro de la tecnología y las políticas digitales, especialmente para aquellos países que mantienen vínculos estrechos con Estados Unidos. La decisión es un claro indicio de que, en su segundo mandato, la administración Trump busca continuar con la agenda de su primer período de gobierno.

La administración del Ejecutivo estadounidense ha adoptado una visión reduccionista de la realidad, basada en la realpolitik – donde las amistades no existen y solo importan los intereses. Aliados históricos quedan relegados ante intereses de corto plazo, lo que genera un desfase entre los objetivos de Estados Unidos y los de sus socios políticos y comerciales e inevitablemente da paso a una profunda reconfiguración del sistema de alianzas y de las relaciones comerciales y tecnológicas a escala global.

Impacto en la Industria de Telecomunicaciones

Fragmentación de Estándares y Competencia

Para la industria mundial de las telecomunicaciones, este giro no produce una disrupción inmediata, sino un capítulo más del enfrentamiento que Estados Unidos mantiene con China en materia de tecnología. Ha intentado, sin mucho éxito, convencer a sus socios históricos de replicar su postura en contra de empresas de origen chino. La salida estadounidense de estas organizaciones tendrá como consecuencia un reordenamiento del entorno en el que se definen estándares, reglas e inversiones a largo plazo. La ausencia de Estados Unidos propicia una mayor fragmentación de los estándares globales, con impactos directos en la interoperabilidad tecnológica y la competitividad.

A mediano plazo, este aislamiento político puede traducirse en un aislamiento tecnológico, con precios más altos para los consumidores y una desventaja competitiva para las empresas estadounidenses, que verían limitado su acceso a mercados globales y reducidas sus economías de escala.

El Impacto en América Latina

Suspensión de Programas de Desarrollo y Desafíos para la Cooperación

El vacío que deja Estados Unidos exacerba la posición ya debilitada del país ante instrumentos tradicionales de cooperación, luego de que en 2025 la administración Trump canceló el 83 % de los programas de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) y despidió o envió a licencia a más de 9 500 empleados. Solo en América Latina y el Caribe, esto representa la suspensión de US$1 700 millones en programas de desarrollo asignados para 2023-2024.

Entre los proyectos suspendidos del USAID en América Latina destacan: la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas (que servía a 450 periodistas en 26 países), la ayuda a Colombia por US$413.2 millones anuales (que representaban el 75 % de toda la ayuda internacional recibida), programas antinarcóticos y de seguridad alimentaria en Perú (US$135 millones) y programas en El Salvador que experimentaron recortes del 95 % o más. En países como Nepal, USAID había comprometido US$695 millones a cinco años (un tercio del financiamiento total de desarrollo), incluyendo el proyecto de Sociedad Civil y Medios de la Asia Foundation por US$18.5 millones, ahora cancelado.

El Trasfondo de la Decisión

Erosión de Instrumentos de Influencia y Incentivos Perversos

El trasfondo de esta acción es sencillo: el USAID pasa a formar parte del Departamento de Estado y la asistencia solo se otorgará como parte de un quid pro quo con otros gobiernos. En el mundo de las relaciones internacionales, esto se traduce en la erosión de instrumentos clave de influencia, la creación de incentivos perversos y el debilitamiento de los propios intereses estadounidenses.

Ejemplos de Desacuerdos y Alternativas

Kurdistan, Camboya, China y la Fragmentación de Estándares

Existe una gran diferencia entre las posibilidades que se pueden plantear en una declaración y los actos que ocurren en la vida real. Tan solo hay que remitirse a la Conferencia Mundial de Radiocomunicaciones 2026 de la UIT para observar cómo Estados Unidos veía crecer la oposición a varias de sus propuestas por delegaciones de la Región 2, que, a través de su voto negativo, enviaban una clara señal a Washington D. C. de que no eran un sello de goma y de que, para llegar a consensos, debía haber una negociación en la que los intereses de todos los involucrados se tomasen en cuenta. Un mal precedente para cualquier gobierno que tenga como objetivo imponer su voluntad arbitrariamente en cualquier foro global o regional.

Preguntas y Respuestas Clave

  • ¿Qué organizaciones internacionales se retiraron de Estados Unidos?
  • Se retiró de 66 organizaciones internacionales.
  • ¿Cuál fue el objetivo principal detrás de esta decisión?
  • La política “Primero América” (America First), buscando priorizar los intereses de Estados Unidos.
  • ¿Qué impacto tuvo esta decisión en América Latina?
  • Se suspendieron programas de desarrollo, con una inversión total de US$1 700 millones en cancelación.
  • ¿Qué significa la frase “quid pro quo”?
  • Significa que la ayuda solo se otorgaría a cambio de una contraprestación o favor político.
  • ¿Qué implica la fragmentación de estándares?
  • Mayor riesgo de arquitecturas divergentes, mayores costos y menor interoperabilidad.

El Futuro de la Cooperación

La menor participación estadounidense en foros internacionales incrementa la incertidumbre sobre las reglas futuras de interoperabilidad, los flujos de datos, la ciberseguridad y la resolución de controversias, lo que encarece o retrasa proyectos que dependen de la armonización internacional, como cables submarinos, acuerdos de itinerancia o constelaciones satelitales.

Muchos países de América Latina dependen de marcos multilaterales y regionales para coordinar el uso del espectro, la estandarización técnica, la ciberseguridad y las políticas digitales. La reducción del liderazgo estadounidense debilita un referente tradicional de convergencia regulatoria y abre espacio para modelos alternativos de gobernanza y de provisión tecnológica, particularmente los impulsados por China mediante financiamiento, equipos y proyectos integrales de infraestructura digital. El resultado es una creciente multipolarización tecnológica que incrementa la complejidad de las decisiones públicas y privadas.

En estos momentos, no hay duda de que China es el actor con mayor capacidad para capitalizar el vacío, ofreciendo infraestructura digital “llave en mano” acompañada de financiamiento. Rusia tiene una presencia económica limitada, pero busca influir en la política y la estrategia, en particular en ciberseguridad y en las narrativas de soberanía tecnológica. India emerge como un socio más pragmático, con fortalezas en software, servicios digitales, ingeniería y talento, y una menor carga geopolítica. El resultado es una creciente multipolarización tecnológica que incrementa la complejidad de las decisiones públicas y privadas.

En el caso mexicano, si la participación estadounidense en la gobernanza digital multilateral continúa disminuyendo, el gobierno deberá gestionar un equilibrio complejo: mantener la alineación estratégica con Estados Unidos a través de mecanismos bilaterales y de un T-MEC con negociación pendiente durante 2026, mientras amplía su presencia en otros foros y sus relaciones con actores no estadounidenses. Este equilibrio incidirá directamente en decisiones sobre el espectro, la selección de proveedores, los centros de datos o ciberseguridad y el financiamiento de la infraestructura, y puede reducir las oportunidades de cooperación técnica internacional.

Bajo este escenario, llama la atención la reciente proclama del “Corolario Trump”, una reinterpretación dura de la Doctrina Monroe que argumenta la necesidad de proteger la seguridad de sus ciudadanos al entrar a combatir grupos ilícitos, como los cárteles de narcotráfico con base en México. Bajo esta lógica, el acceso a mercados, al financiamiento y a la cooperación se vuelve cada vez más condicionado al alineamiento estratégico.

En el futuro, la cooperación con actores no estadounidenses será clave para mitigar los efectos de esta retirada y asegurar el desarrollo tecnológico y económico del país. La fragmentación de estándares, en tecnologías como 5G, 6G, Internet de las Cosas (IoT), redes satelitales o la inteligencia artificial aplicada a redes, encarece la investigación y desarrollo (I+D), reduce las economías de escala y debilita los incentivos para innovar.