El Desafío Fiscal del Gobierno
El gobierno mexicano, liderado por la Presidenta Claudia Sheinbaum y el Secretario de Hacienda Edgar Amador, ha presentado un ambicioso Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030. Sin embargo, la viabilidad de este plan se ve comprometida por una situación fiscal delicada: el margen para gastar más dinero sin recurrir a endeudamiento, subir impuestos o recortar gastos es extremadamente limitado.
Un reciente reporte de Finanzas Públicas y Deuda Pública, difundido por Hacienda el 30 de enero de 2025, revela que el déficit fiscal fue mayor al esperado y que el margen para nuevos compromisos es prácticamente nulo. Esto significa que el gobierno debe ser excepcionalmente cuidadoso con cómo asigna sus recursos.
Datos Clave de la Situación Financiera
- En 2025, el gobierno prometió un déficit fiscal del 3.9% del PIB, pero terminó en 4.8%.
- El costo financiero aumentó un 9.8% real, y Pemex (Petróleos Mexicanos) volvió a absorber recursos públicos. En diciembre pasado, se destinaron 193,000 millones de pesos para pagarle a proveedores.
- La deuda pública subió al 53.6% del PIB, desde el 52.4% de 2024.
Inversión Fuera del Presupuesto
El gobierno proyecta una inversión total de 4.4% del PIB en 2026, equivalente a 1.672 billones de pesos. Una parte significativa –el 1.9% del PIB– se ejecutará a través de esquemas mixtos, es decir, sin pasar directamente por el presupuesto tradicional. Esto implica que se requiere una gestión cuidadosa para asegurar la transparencia y la rendición de cuentas.
Con esta estrategia, se comprometen 720,000 millones de pesos fuera del presupuesto. Esto exige reglas públicas claras y una responsabilidad explícita en cuanto a quién aporta el dinero, quién se beneficia de los ingresos generados por los proyectos y quién asume los costos si estos no cumplen con las expectativas.
El Recorte de Inversión en 2025
Para intentar contener el déficit, la inversión pública se redujo drásticamente en 2025, cayendo un 28.4% en términos reales. Si bien esto permitió ganar tiempo, no es una estrategia sostenible a largo plazo si el objetivo es ampliar la infraestructura.
Si el gasto corriente y los pasivos no se controlan, la inversión pública volverá a ser la variable de ajuste, como ya ocurrió el año pasado. Esto significa que se podría tener que recortar la inversión en infraestructura para compensar otros gastos del gobierno.
Condiciones para el Éxito del Plan
El Plan de Inversión en Infraestructura tiene el potencial de impulsar el crecimiento económico, pero solo si se cumplen ciertas condiciones: disciplina efectiva en el gasto, eficiencia para maximizar los resultados de la inversión, transparencia total en los proyectos de inversión mixta y un combate real a la corrupción para minimizar el riesgo de desvíos o retrasos.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cuál es la situación fiscal actual del gobierno? El déficit fiscal superó las expectativas y el margen para nuevos compromisos es muy limitado.
- ¿Qué porcentaje del PIB se destinará a la inversión en infraestructura? Se proyecta un 4.4% del PIB en 2026, equivalente a 1.672 billones de pesos.
- ¿Cómo se financiará parte de la inversión? Se utilizarán esquemas mixtos, es decir, fuera del presupuesto tradicional.
- ¿Qué medidas se están tomando para controlar el gasto? Se ha recortado la inversión pública en 2025, pero se requiere una gestión cuidadosa para evitar que vuelva a ser la variable de ajuste.
- ¿Qué se requiere para asegurar el éxito del plan? Disciplina, transparencia y combate a la corrupción son fundamentales.



