En este 2026, observamos un preocupante resurgimiento de la utilización de la fuerza en la política internacional y a nivel interno, desafiando los avances históricos hacia la resolución pacífica de conflictos y el respeto por los derechos humanos. Esta tendencia, impulsada por diversas crisis globales y un debilitamiento de las instituciones democráticas, plantea serias interrogantes sobre el futuro de la convivencia global.
El Contexto Actual: Crisis y Desconfianza
Las últimas décadas han sido testigos de conflictos armados a gran escala, como la guerra en Ucrania liderada por Putin y el conflicto entre Israel y Hamás en Gaza. Estos eventos, junto con la crisis económica de 2008, el Brexit y el auge de figuras políticas como Donald Trump, han contribuido a un clima de desconfianza generalizada y a la percepción de que la fuerza es una herramienta necesaria para resolver los conflictos.
El Caso Trump: Una Demostración de Poder
El presidente norteamericano, Donald Trump, ha sido un exponente clave de esta tendencia. Su política se basa en la convicción de que Estados Unidos, como superpotencia con una enorme tecnología militar, puede imponer sus condiciones a todos los países y actores internacionales. Esta postura se manifiesta en la disposición de utilizar la fuerza para influir en situaciones geopolíticas y asegurar los intereses estadounidenses, incluso a expensas de otros países como Rusia, Ucrania, Israel y Venezuela.
Violencia Interna: La Irracionalidad en Acción
La problemática no se limita al ámbito internacional. En Estados Unidos, por ejemplo, los disturbios provocados por políticas de represión indiscriminada contra migrantes ilegales han resultado en la muerte de dos personas a manos de agentes del ICE (Departamento de Control de Inmigración y Aduanas), quienes, en algunos casos, actúan impulsivamente, sin profesionalismo ni prejuicios, y con armas en la mano. Este escenario ilustra la irracionalidad de la violencia y cómo la violencia de estado, sin una regulación adecuada, puede convertirse en un monstruo incontrolable.
El Legado de Napoleón: La Ilusión del Poder Desregulado
La frase de Napoleón, “Uno puede hacer lo que quiera con las bayonetas menos sentarse sobre ellas”, resume la peligrosa idea de que el poder militar no necesita legitimidad para ser ejercido. Este pensamiento, que ha persistido a lo largo de la historia, sugiere un retorno a épocas donde el caudillo con las mejores armas puede determinar el futuro del planeta. La historia nos muestra que la ausencia de límites y controles en el uso de la fuerza puede conducir a conflictos interminables y a la erosión de los derechos humanos.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Por qué se observa un resurgimiento de la violencia en el mundo actual? Las crisis económicas, los conflictos geopolíticos (como la guerra en Ucrania y el conflicto Israel-Gaza), y el debilitamiento de las instituciones democráticas contribuyen a esta tendencia.
- ¿Cuál es el papel de Donald Trump en este resurgimiento? Trump ha promovido una política basada en la demostración de poderío militar y la imposición de condiciones a otros países, utilizando la fuerza como herramienta para alcanzar los objetivos estadounidenses.
- ¿Qué significa la frase de Napoleón sobre las bayonetas? La frase alude a la idea de que el poder militar no necesita legitimidad para ser ejercido, y que la ausencia de límites en su uso puede conducir a conflictos.
- ¿Cómo se manifiesta la violencia dentro de Estados Unidos? Se observa a través de incidentes como los provocados por políticas de represión contra migrantes ilegales, que resultan en la muerte de individuos a manos de agentes de seguridad.
- ¿Qué tipo de problemas plantea la violencia de estado sin regulación? La violencia de estado, sin límites y controles adecuados, puede convertirse en un monstruo incontrolable, erosionando los derechos humanos y perpetuando ciclos de conflicto.



