Este artículo explora el complejo panorama económico de México, donde la creciente informalidad laboral y el auge de una nueva figura –el “Bisnero”– están remodelando la economía del país. Analizaremos las causas de esta situación, sus consecuencias y cómo se manifiesta este fenómeno en la sociedad mexicana.
El Declive de las Instituciones y el Auge del “Bisne”
México enfrenta desafíos significativos en términos de su sistema económico y político. El deterioro de las instituciones nacionales, la persistencia de políticas públicas orientadas a corto plazo y la falta de un Estado de Derecho han contribuido a una atmósfera donde la corrupción y la impunidad se normalizan. Esto, junto con el endurecimiento de la fiscalización, ha creado un entorno propicio para el debilitamiento del sector formal y el florecimiento de prácticas que antes se consideraban reprochables.
El resultado es una sociedad donde la informalidad laboral y el “bisne” se han convertido en elementos centrales de la economía. La tendencia a evitar las obligaciones formales y buscar formas más rápidas y aparentemente fáciles de obtener beneficios ha llevado al desarrollo de una cultura donde la honestidad, la transparencia y el cumplimiento de las normas se ven erosionados.
El “bisne”, derivado del término inglés “Business person”, se refiere a individuos que buscan oportunidades de negocio, a menudo sin involucrarse directamente en la creación de empresas o la generación de empleo. Se caracterizan por su habilidad para conectar a personas y facilitar transacciones, pero sin aportar valor real a la economía.
El Sistema de Empresas en México: Micro, Pequeñas y Medianas vs. el “Bisne”
El sistema empresarial mexicano se compone de diferentes categorías, desde las microempresas (que representan el 95.5% del total) hasta las grandes corporaciones. Si bien las grandes empresas generan el 43% de los ingresos y las microempresas solo el 17.1%, todas comparten características importantes: inversión de capital, gestión de riesgos, generación de empleo directo e indirecto, contribución al desarrollo y transferencia de conocimiento técnico, interacción con regulaciones y autoridades fiscales, y el pago de impuestos.
En contraste, los “Bisneros” operan en un ámbito diferente. Aunque pueden ser individuos con altos estudios y experiencia, sus transacciones a menudo se basan en la intermediación y el acceso a información privilegiada. Su inversión suele provenir de terceros, los riesgos son asumidos por las partes involucradas, no generan empleo directo ni transferencia de conocimiento técnico, y a menudo se realizan en efectivo o con criptoactivos, evitando así el pago de impuestos.
El Fenómeno del “Bisne”: Intermediación, Relaciones y la Búsqueda de Oportunidades
Los “Bisneros” se caracterizan por su habilidad para identificar oportunidades de negocio, a menudo a través de contactos y redes sociales. Su conocimiento del mercado y su capacidad para conectar a personas con intereses comunes son sus principales activos. Sin embargo, estas transacciones suelen ser de corta duración y carecen de la profundidad que caracterizaría una inversión real.
El “bisne” se basa en la intermediación, facilitando transacciones entre partes que de otra manera no se habrían encontrado. Se utilizan expresiones y estrategias para crear la ilusión de una red de empresas y mercados, aunque en realidad se trata de operaciones puntuales y sin la solidez que caracterizaría una inversión real.
El fenómeno del “bisne” se alimenta de la falta de transparencia, la corrupción y la impunidad. En un entorno donde las reglas no se cumplen y las sanciones son inexistentes, es más fácil operar en la informalidad y obtener beneficios sin asumir los riesgos asociados a una actividad empresarial real.
El Uso de la Información y la Búsqueda del “Bisne”
La habilidad para acceder a información relevante es fundamental para el éxito de cualquier actividad comercial. En el contexto del “bisne”, esta habilidad se utiliza para identificar oportunidades de negocio y conectar a personas con intereses comunes. Sin embargo, la información no se utiliza para desarrollar una empresa real, sino para facilitar transacciones puntuales y obtener beneficios a corto plazo.
El “bisne” se basa en la confianza, la astucia y la capacidad para identificar las necesidades de los demás. Los “Bisneros” suelen utilizar expresiones que sugieren una red de empresas y mercados, aunque en realidad se trata de operaciones puntuales y sin la solidez que caracterizaría una inversión real.
El uso de la información en el “bisne” se basa en la búsqueda de oportunidades y la creación de relaciones. Los “Bisneros” suelen utilizar expresiones que sugieren una red de empresas y mercados, aunque en realidad se trata de operaciones puntuales y sin la solidad que caracterizaría una inversión real.
Conclusiones: La Normalización de la Informalidad y el Desafío del “Bisne”
El fenómeno del “bisne” es un reflejo de la normalización de la informalidad en México. La falta de transparencia, la corrupción y la impunidad han creado un entorno donde las prácticas que antes se consideraban reprochables son ahora más comunes. El “bisne” es una forma de actividad económica que no genera empleo, no aporta valor a la economía y evita el pago de impuestos.
El desafío para México es abordar las causas profundas de la informalidad y la corrupción, fortalecer las instituciones nacionales, promover el Estado de Derecho y crear un entorno económico más transparente y equitativo. Solo así se podrá combatir el “bisne” y promover un desarrollo económico sostenible y justo para todos.
**X:** @LBartoliniE



