El Debate: Prescripción en Despidos y sus Implicaciones
La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se encuentra en medio de un intenso debate legal este jueves, al analizar un proyecto de resolución presentado por el ministro Irving Espinosa Betanzo. Este proyecto busca modificar la forma en que se calcula el plazo de prescripción para presentar una demanda por despido injustificado, y ya ha generado preocupación significativa en el ámbito laboral. La discusión central gira en torno a cómo se determina el inicio del reloj legal para que un trabajador pueda ejercer sus derechos después de la terminación de su relación laboral.
El Proyecto en Detalle: ¿Cómo Cambiaría el Cómputo del Plazo?
El proyecto de resolución propuesto por el ministro Espinosa Betanzo propone un cambio significativo en la manera de calcular el plazo de prescripción. Actualmente, el cómputo del plazo para presentar una demanda por despido injustificado solo comienza a correr cuando se recibe formalmente la notificación de rescisión del contrato laboral, debidamente fundada y motivada por el empleador. Sin embargo, el proyecto sugiere que, en los casos donde exista una separación material del empleo –es decir, un hecho de separación física del trabajo– sin que se haya emitido una notificación formal –ya sea por escrito o de otra forma reconocida legalmente–, el cómputo del plazo comenzaría a partir del día siguiente de ese hecho.
Críticas y Preocupaciones: ¿Por qué es un Retroceso?
La iniciativa no está exenta de críticas. Especialistas en derecho laboral han expresado su preocupación, argumentando que este cambio podría representar un retroceso en la protección de los derechos de los trabajadores. Alejandro Avilés, abogado laboralista, señala que la propuesta introduce una tensión directa con los principios que inspiraron las reformas laborales de 2012 y 2019, diseñadas para fortalecer la certeza jurídica en materia de despido. La premisa original era que la notificación formal del aviso de rescisión debía ser obligatoria para que el empleador pudiera justificar el despido, evitando así abusos y facilitando la defensa del trabajador.
La crítica principal es que, al permitir que la prescripción comience a partir de un hecho material (la separación física del empleo), se debilita la carga patronal y se traslada el riesgo jurídico hacia el trabajador. Esto significa que un empleado podría ver extinguido su derecho de acción legal sin haber tenido conocimiento de las razones del despido ni contar con los elementos mínimos para estructurar su defensa. Actualmente, la omisión de emitir una notificación formal se presume como un indicio de injusticia en el despido.
El Contexto: Reforma Laboral y Justicia Ágil
Este debate se produce en un momento crucial para el nuevo modelo de justicia laboral, que busca la conciliación obligatoria previa y la búsqueda de soluciones ágiles y efectivas en materia de despido. Si el inicio del cómputo se basa únicamente en la separación física del empleo, existe el riesgo de que se profundice la asimetría estructural entre trabajador y empleador, especialmente en sectores con alta informalidad y precariedad contractual. En estos contextos, la posibilidad de que un empleador no emita avisos formales se vuelve más probable, lo que aumenta el riesgo de que un trabajador pierda sus derechos sin poder defenderse adecuadamente.
El Equilibrio Actual: Formalidad y Presunción de Injusticia
Actualmente, el sistema legal exige una formalidad: el empleador debe fundar y motivar la rescisión, bajo el entendimiento de que la omisión de emitir una notificación formal se presume como un indicio de injusticia en el despido. Esto significa que, si no se justifica adecuadamente el despido, la falta de notificación formal puede ser un argumento para que el juez considere que el despido fue injustificado, incluso si ha transcurrido un tiempo desde la separación física del empleado.
El Proyecto: Evitar la Indefensión, pero con Riesgos
Si bien el proyecto sostiene que su objetivo es evitar dejar al trabajador en estado de indefensión al permitirle demandar desde el momento mismo de la separación, los críticos argumentan que la solución traslada el riesgo a la parte más débil de la relación laboral, obligándola a prever, interpretar y reaccionar frente a un acto que, por ley, debía ser formalmente comunicado. En resumen, el proyecto busca evitar la indefensión, pero a costa de debilitar las obligaciones del empleador y aumentar el riesgo de que un trabajador pierda sus derechos sin poder defenderse adecuadamente.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Cuál es el principal cambio propuesto por el proyecto? El inicio del cómputo del plazo de prescripción para demandar por despido injustificado se adelanta al día siguiente de la separación física del empleo, incluso si no hubo notificación formal.
- ¿Por qué se considera que este cambio podría ser un retroceso? Se argumenta que debilita la carga patronal, traslada el riesgo jurídico al trabajador y podría incentivar prácticas de opacidad por parte del empleador.
- ¿Qué se entiende por “separación material del empleo”? Se refiere a la separación física del trabajador de su lugar de trabajo, sin necesidad de que haya habido una notificación formal por escrito.
- ¿Cuál es la importancia de la notificación formal en el sistema actual? La notificación formal se considera un elemento clave para justificar el despido y evitar abusos. Su ausencia puede interpretarse como una presunción de injusticia.



