La ciberseguridad se ha convertido en un factor estratégico para la continuidad operacional, la competitividad y la confianza empresarial. En 2026, las organizaciones enfrentarán un entorno de riesgo marcado por tensiones geopolíticas, una adopción acelerada de la inteligencia artificial (IA), cadenas de suministro digitales cada vez más complejas y una superficie de ataque en constante expansión. En este contexto, Minsait Cyber, la unidad especializada en ciberseguridad de Indra Group, identificó seis tendencias clave que marcarán la evolución de la seguridad digital durante los próximos años y que deberán ser consideradas por empresas de todos los tamaños y sectores, especialmente aquellas con operaciones industriales, infraestructura crítica y modelos intensivos en tecnología.
Riesgos derivados de los cambios geopolíticos y la adopción de la IA
La creciente volatilidad geopolítica está incrementando la exposición de las organizaciones a ciberataques dirigidos, especialmente, contra grandes corporaciones y proveedores globales de tecnología, con impactos que se extienden a toda la cadena de suministro digital. La complejidad del panorama geopolítico implica una mayor probabilidad de ataques dirigidos, con objetivos específicos y sofisticados. La adopción acelerada de la inteligencia artificial, por su parte, amplía la superficie de ataque mediante el uso no controlado de IA, la exposición de datos sensibles y la sofisticación de ataques automatizados, exigiendo una ciberseguridad más resiliente y alineada con el riesgo geopolítico. Esto significa que las organizaciones deben estar preparadas para responder a amenazas que pueden surgir de fuentes inesperadas y con una velocidad de ejecución muy alta.
Patrones arquitectónicos para la seguridad y la resiliencia
La creciente complejidad de los entornos híbridos y multinube está impulsando la adopción de nuevos patrones arquitectónicos de ciberseguridad orientados a la resiliencia. En 2026, enfoques como Security by Design (Seguridad por Diseño), Zero Trust Architecture (Arquitectura de Confianza Cero) y Cyber Security Mesh Architecture (Arquitectura de Seguridad en Red) serán clave para integrar la seguridad desde el diseño de los proyectos, reducir la superficie de ataque y limitar el movimiento lateral de los atacantes. Estas arquitecturas permiten unificar controles, mejorar la detección y acelerar la respuesta ante incidentes. A ello se suma la creciente relevancia de Network Detection and Response (NDR), que aporta visibilidad avanzada del tráfico de red y fortalece la capacidad de análisis forense en entornos distribuidos y altamente interconectados.
Seguridad en la cadena de suministro de software y Cloud Native Application Protection Platform (CNAPP)
La seguridad de las aplicaciones ha dejado de limitarse a pruebas tradicionales de código y se ha convertido en un pilar crítico para las organizaciones. La dependencia de repositorios públicos, componentes de terceros, modelos de IA y arquitecturas cloud incrementa el riesgo de ataques a la cadena de suministro de software. El uso extensivo de bibliotecas y servicios externos, junto con la creciente complejidad de las aplicaciones basadas en la nube, crea una mayor superficie de ataque. Para 2026, se prevé un aumento de incidentes dirigidos a pipelines de desarrollo, contenedores y dependencias de código abierto. Frente a este escenario, prácticas como el uso de Software Bill of Materials (SBOM) – listas detalladas de los componentes de software utilizados en una aplicación – y la adopción de Cloud Native Application Protection Platform (CNAPP) permitirán unificar la protección de entornos cloud, priorizar riesgos reales y fortalecer la resiliencia frente a ataques a gran escala. La gestión de SBOM es fundamental para entender el impacto de cualquier vulnerabilidad en la cadena de suministro.
SecOps avanzado: Automatización y gestión continua de la exposición
Las operaciones de seguridad enfrentan un entorno marcado por amenazas cada vez más automatizadas y por la presión constante sobre los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC). Para 2026, las organizaciones evolucionarán hacia modelos SecOps más avanzados, con SIEM (Security Information and Event Management) como eje unificador, automatización apoyada en inteligencia artificial y flujos de respuesta orquestados. Esto implica una mayor inversión en herramientas que permitan automatizar tareas repetitivas, como la detección de anomalías y la respuesta a incidentes. La gestión tradicional de vulnerabilidades dará paso a Continuous Threat Exposure Management (CTEM), que permite priorizar riesgos con base en su impacto real en el negocio y validar controles de forma continua. La combinación de automatización, IA y CTEM será clave para reducir la carga de la operación, mejorar la detección y fortalecer la resiliencia frente a amenazas cada vez más sofisticadas. El SOC del futuro será SIEM-céntrico, altamente automatizado y asistido por IA.
Seguridad centrada en los datos
La información se ha consolidado como el activo más crítico para las organizaciones, pero su proliferación en entornos híbridos, multinube y SaaS ha generado grandes volúmenes de dark data sin visibilidad ni control. Hacia 2026, la seguridad centrada en los datos (Data Centric Security) será clave para identificar, clasificar y proteger la información a lo largo de todo su ciclo de vida, especialmente en escenarios impulsados por inteligencia artificial. Tecnologías como Data Security Posture Management (DSPM), Data Loss Prevention (DLP) y Cloud Access Security Broker (CASB) permitirán reducir riesgos, cumplir con regulaciones y evitar la exposición accidental de datos sensibles, fortaleciendo la resiliencia digital en entornos cada vez más distribuidos. La gestión de datos debe ir más allá de las herramientas tradicionales, considerando el contexto y la sensibilidad de cada dato.
Reducción de la superficie de ataque
La reducción de la superficie de ataque se consolida como un pilar de la defensa en profundidad ante la creciente exposición de endpoints, el uso de esquemas BYOD (Bring Your Own Device) y la dependencia de la nube. Una parte significativa de los incidentes de ciberseguridad sigue originándose en deficiencias de higiene digital, como configuraciones inseguras, parches tardíos y controles de acceso débiles. Hacia 2026, las organizaciones priorizarán el robustecimiento de sistemas, la gestión unificada de endpoints y la protección de dispositivos móviles mediante Mobile Threat Defense, así como la extensión de Continuous Threat Exposure Management (CTEM) a configuraciones y parches. Este enfoque permitirá reducir puntos de entrada explotables y fortalecer la resiliencia frente a ataques avanzados.
Preguntas y Respuestas Clave
- ¿Qué significa la arquitectura de confianza cero? Es un modelo de seguridad que asume que ninguna entidad, ya sea interna o externa a la red, debe ser automáticamente confiada. Cada intento de acceso se verifica y autentica independientemente del origen.
- ¿Por qué es importante el Software Bill of Materials (SBOM)? Permite a las organizaciones comprender exactamente qué componentes están utilizando en sus aplicaciones, lo que facilita la identificación y gestión de vulnerabilidades.
- ¿Cómo se beneficia una organización al adoptar Cloud Native Application Protection Platform (CNAPP)? Al unificar la protección de aplicaciones en la nube, priorizando riesgos y simplificando las operaciones de seguridad.
- ¿Qué es Continuous Threat Exposure Management (CTEM)? Es una práctica que permite priorizar riesgos con base en su impacto real en el negocio y validar controles de forma continua.



